La voz foránea le hizo alzar la cabeza, ¡le había llamado princesa! Hehex que apodo más lindo le tenía.
——— MIZU-CHAAAAAAN.
Alzaría ambos brazos para que se aproximara a él, pues el peso de los apuntes no le permitían moverse demasiado.
——— ¿Vienes a estudiar conmigo?
“ ¿Princesa? ”
Justo estaba paseando a su canino, algo distraído en pensamientos hasta que cierta cabellera se le hizo conocida.
¿Será. . .?
“ ¡HIROOOOOO! ”
Si ponía suficiente la oreja, podría escucharle recitar muy concentrado sobre enfermedades infecciosas, síntocas y curas. De hecho, tardaría un rato en percatarse de la presencia ajena.
——— ¡¡Eh!! ¿Quieres un dato súper-dúper genial sobre el cuerpo humano?
Era su manera de
Por un momento se le ha olvidado lo más importante, ¡debe estudiar! Ah, que duro sacarse una carrera... pero lleva un par de días distraído por asuntos personales.
Sentado en un banco y con un monto de apuntes en los muslos, está recitando palabra por palabra aquello que lee.