Trump ha bombardeado y secuestrado al Presidente de Venezuela, ha chantajeado a Europa, se ha repartido las tierras raras de Ucrania con Putin, se ha querido quedar con Groenlandia, ha amenazado a Dinamarca, a Canadá, a México y a Colombia, bloquea salvajemente a Cuba, se ha inventado una ONU propia para construir un resort en Gaza, ha cortado la ayuda a Somalia, se ha mofado de las personas trans, de Macron y de Meloni en una rueda de prensa, ha asesinado y secuestrado incluso a niños con un ejército paramilitar privado llamado ICE que separa a la gente con chubasqueros de colores en campos de concentración en su propio territorio y ha bombardeado y matado en Irán.
Me parece raro que ahora haya llamado a la FIFA para quitarle una tarjeta roja a un jugador de la selección de EEUU.
Quan plou, les Torres dels Serrans agarren un color diferent i ben bonic... Les seues pedres provenen de tres pedreres: Godella, Alginet i Bellaguarda (a l'actual terme d'Altea). Pere Balaguer les va triar amb tota la cura del món i encara impressionen. #lherènciainvisible
Mucho presumir de los Tercios de Flandes, de la España de los Austrias, de Felipe II, Hernán Cortés, Pizarro, de los Reyes Católicos y luego suplican doblegarse ante un imperio anglosajón... Si Blas de Lezo levantara la cabeza...
@Generaldepie_ estaba escuchando el post partido de ayer y me encanta que siempre pongas de ejemplo al Parreta 😂
Jugué 5 temporadas ahí y le tengo mucho cariño y cuando lo escucho me trae muy buenos recuerdos
Decía Joaquín Sabina que "no hay nostalgia pero que añorar lo que nunca jamás sucedió" y eso define lo que nos ha pasado a todos con Derrick Rose.
Hace poco le retiraron la camiseta a uno de los jugadores más excitantes de ver de la historia, al MVP más joven de la NBA y a uno de los mayores "what if" de todos los tiempos.
Como moló Derrick Rose.
LO QUE NADIE TE CUENTA
Este niño tiene un sarcoma osteogénico. Un tumor que te come el hueso. Hace 40 años: amputación directa. Hoy: le quitamos el trozo y ponemos hueso de cadáver.
¿Eso es nuevo? NO. Lleva haciéndose desde que yo no había nacido.
¿Entonces qué cambia? Que ahora antes de abrir hacemos un ensayo general con un muñeco de plástico. Útil, sí. Revolucionario, para nada.
LA NOTICIA REAL (que no vende)
Para salvar esa pierna necesitas:
3 cirujanos especializados
1 anestesista pediátrico
al menos 2 enfermeras
1 circulante
Quirófano
CERO prisa
CERO mirada al beneficio
¿Qué hospital privado puede permitirse esto?
NINGUNO. Porque no es rentable dedicar medio equipo toda una mañana a un crío.
EL PROBLEMA
Nos venden "tecnología futurista" cuando lo revolucionario es otra cosa: que tengamos un sistema que puede gastarse recursos infinitos en salvar la rodilla de un niño sin preguntar cuánto cuesta.
Eso NO lo hace una impresora.
RESUMEN: Gran cirugía. Equipazo. Resultado perfecto.
Pero dejad de vendernos la impresora 3D como si fuera el protagonista. El protagonista es un sistema público que puede hacer Tetris con huesos reales durante 8 horas sin mirar el reloj.
Viva la sanidad pública. Que es la única lo suficientemente loca para invertir todo eso en salvar UNA pierna.
Voy a decir algo que no gustará a algunos managers, jefes y directivos, y es que ir a la oficina, como forma de vida, no es sano ni beneficioso para las personas, ni psicológica ni físicamente, y a menos que sea necesario por la naturaleza física del trabajo, no debería ser una norma.
Las personas somos seres sociales, por lo que obligarnos a estar 8 horas en un edificio corporativo interrumpe una necesidad humana profunda: el equilibrio entre nuestra faceta profesional y la personal. Y, a menudo, la oficina nos aleja del principal espacio de socialización auténtica que deberíamos conservar: nuestra familia y nuestros amigos.
No nos engañemos. En muchos casos, sí se trata de cumplir horarios, de calentar la silla y de justificar el alquiler de edificios caros bajo eslóganes corporativos. Se trata de una cuestión de control. Ante la creciente crisis de salud mental y estrés, con cada vez menos tiempo libre, el agotamiento se convierte en un riesgo real si no salimos de esa rueda de hámster de "casa-trabajo-casa".
Y los atascos, el transporte público abarrotado y la comida de tupper, que ofrecen una calidad de vida simulada, están profundizando este vacío.
La oficina es una herramienta y puede ser práctica, pero la desconexión de tu propia vida personal es dañina. Por eso, el simple hecho de trabajar desde casa y ganar dos horas de vida al día puede marcar la diferencia: desayunar con tus hijos sin prisa, comer comida recién hecha, poder ir al gimnasio a mediodía o simplemente descansar en silencio. Eso es cuidar al ser humano.
Y no olvidemos un dato clave: se ha demostrado que se puede ser igual o incluso más productivos desde casa.
Los seres humanos no estamos hechos para vivir en el tráfico ni bajo luces fluorescentes. La "cultura de oficina" se ha sobrevalorado y es hora de que las personas y las empresas empiecen a darse cuenta de sus consecuencias en nuestra salud y tiempo.
Hoy celebramos el nacimiento de Brian de Nazareth, también llamado Brian al que llaman Brian.
Hijo de Traviesus Maximus, se ganaba la vida como podía vendiendo snacks romanos hasta que entró en el Frente Popular de Judea.
No era el Mesías pero era majete.
Si se acepta que China es aún "comunista" los fundamentalistas de mercado tendrían que reconocer el boom económico de 2 décadas de ese comunismo (el comunismo entonces no genera pobreza)
Si China no es comunista, el ultraliberalismo tendría que reconocer que las reformas de mercado se llevan muy bien con una dictadura de partido único. (el capitalismo entonces no genera democracia ni se necesita democracia para que triunfe el mercado)
Si se cree que China no es comunista ni capitalista sino una economía "mixta" se reconoce que una férrea conducción estatal del mercado también logra crecimiento. (entonces la intervención estatal no produce crisis ni distorsiones como aseguró la teoría neoliberal durante tres décadas).
China desbarata todos los dogmas del fundamentalismo de mercado, aunque sus más fervorosos creyentes no parecieran darse cuenta.
Ayer, hablando con un inglés sobre España y nuestra cultura, me preguntó directamente de qué podemos estar hablando durante horas en las comidas, y cómo es posible que esas sobremesas interminables casi enlacen con la cena.
Le respondí simplemente: “de la vida”.
Y se hizo el silencio.
A veces olvidamos que somos una potencia exportadora de algo que muchos países admiran: el arte de vivir. No sé por qué nos avergonzamos de ello, cuando es uno de nuestros mayores tesoros culturales.