Verano 1992
Dennis Bergkamp con 23 añitos marca un golazo de bandera y es ovacionado por el Santiago Bernabéu.
Que vuelva el Trofeo Santiago Bernabéu.
📹: telemadrid
POR QUÉ LEER LA ODISEA
Si vas al cine, estupendo. Hay que agradecer a Nolan la renovada popularidad de los clásicos. Pero hay muchas razones para leer la Odisea de Homero (probablemente un autor mítico-legendario). Vamos allá:
1️⃣ La primera reflexión sobre la libertad y el destino. Al comienzo de la Odisea, los dioses lamentan que los hombres les culpen de sus males, cuando estos son consecuencia de sus propias acciones libres. Los héroes de la Ilíada pasan mil penas en el regreso a casa, como Odiseo o Agamenón (asesinado), por haber destruido los templos de Troya y cometido mil atropellos a la ley divina.
2️⃣ La complejidad humana de Odiseo. El héroe es muy inteligente, astuto y seductor, pero también temerario, caprichoso y egoísta. En las aventuras aparecen en lucha o combinadas dos de estas características. Odiseo siempre sobrevive -con la ayuda de Atenea-, pero en el camino sufre, pierde a sus compañeros y mucho tiempo. Por ejemplo, cuando ciega al cíclope Polifemo no resiste a la tentación de burlarse provocando la venganza de su padre, Poseidón, mal enemigo para un navegante. La persecución del dios le llevará de isla en isla hasta quedar sólo y naufragar desnudo y miserable.
3️⃣ La inteligencia consiste en adaptarse a las circunstancias, y en conseguir el apoyo de personas compasivas y piadosas a través de la persuasión. Odiseo consigue su fin, volver a Ítaca para reunirse con su Penélope y Telémaco, gracias a la ayuda de Nausicáa, que le rescata cuando llega medio ahogado a la playa, y de su padre el rey Alcínoo de los feacios, que le presta un barco. Ya en Ítaca se apoya en el porquero y su gente, y en su anciano padre, no en los nobles de la isla.
4️⃣ Odiseo es un realista moral: sabe que, como él mismo, la gente es débil. Quiere saber personalmente si le ha sido fiel Penélope, asediada por un montón de pretendientes parásitos que se comen su casa (literalmente, en interminables banquetes gorrones). Quiere conocer también a los traidores y a los leales de su casa, y dar un gran escarmiento.
5️⃣ Odiseo es un político y un guerrero: su victoria final es restaurar en su casa la ley divina y de la ciudad. Su venganza es terrible, feroz y sanguinaria. Pero el objetivo es justo y piadoso: restituir la familia y el orden natural de la sociedad. Aunque roza la hybris o desmesura sacrílega, sabe mantenerse dentro de la racionalidad y la justicia (naturalmente, de la época: ¡ay de los vencidos!)
6️⃣ La maravilla literaria: en la Odisea encontramos todos los recursos narrativos de la literatura posterior y el cine: comienza con un flash-back espectacular, hay historias dentro de la historia (el viaje de Telémaco, los ardides de Penélope, la historia del propio Odiseo contada a los feacios), tiene intriga sostenida y toca todos los palos del asombro y el placer literario: épica, mitología, realismo, erotismo, terror, lírica y pura aventura.
De ahí que sea una obra inagotable, legible como una sucesión de aventuras, como épica antigua o como una alegoría asombrosa de la condición humana intemporal.
Por eso algunos teóricos literarios han defendido que toda buena literatura es o una Ilíada (viaje y acción en un espacio limitado) o una Odisea (ídem en el tiempo existencial).
Se han dicho muchas más cosas y más interesantes, esta es sola una guía personal. Lean, sumérjanse y pásmense con las aventuras de Odiseo y los suyos, debatiéndose entre lo divino sublime y la miseria humana.
Verano de 2030. Sánchez afirma sentirse fuerte para afrontar las próximas elecciones.
Los confinamientos climáticos no están siendo tan duros como decían. Y las dos horas de apagón diario se agradecen mucho. El transistor a pilas funciona y en casa nos gusta ser buenas personas.
Los medios de comunicación que estuvieron días criticando que los chavales de un colegio mayor hicieran bromas a las chavalas del colegio de enfrente, apenas le dedicarán una frase a esta violencia animalesca.
BASTA YA. Basta ya que en España te apaleen solo por ser español.
🗺️ El mapa de la ‘Odisea'
Llevamos siglos intentando trazar el viaje de Ulises sobre un mapa
En 1901, un diplomático francés se lanzó a recorrer el Mediterráneo con la Odisea de Homero en la mano.
📍Examinó costas, vientos y corrientes para demostrar que los versos de la Odisea encajaban con la geografía real. Así lo plasmó 👇
Este fue el gran mérito de David Axelrod, el principal asesor de Obama. Se dio cuenta de que no hacía falta convencer a la gente de una idea; bastaba con convencerlos de que eran malas personas si sostenían la idea contraria.
Desde ahí el camino al wokismo quedaba pavimentado.
Hace un mes el actual presidente del Congreso senegalés dijo lo mismo que Rajoy (que el equipo francés lo forman africanos), pero ni Macron ni Sánchez salieron a criticárselo. ¿Por qué? Porque en el nuevo mundo (racista) que ansían la verdad puede decirla un negro, no un blanco.
“Pero los mitos griegos nos enseñan una medida heroica que requiere un único paso: enfrentarse a lo incierto”.
En el exilio como en la vida. Standing ovation, @karinasainz
“Hay una diferencia importante entre quien cree tener razón y quien cree representar el Bien con mayúsculas. El primero todavía puede discutir. El segundo suele considerar que discutir es una pérdida de tiempo. Si alguien discrepa, el problema no está en el argumento, sino en la calidad moral del interlocutor. Y una vez que uno empieza a clasificar a las personas en lugar de examinar las ideas, el viaje de vuelta se vuelve sorprendentemente largo.
Quizá por eso las sociedades más saludables no son las que producen más personas convencidas de su virtud, sino las que consiguen que incluso las mejores intenciones pasen por controles exhaustivos. Nadie se ofende porque revisen las cuentas de un banco. Al contrario, nos tranquiliza. Sin embargo, cuando alguien propone someter a examen una causa noble, una campaña solidaria o una política presentada como incuestionablemente justa, enseguida aparece quien interpreta la pregunta como una traición. Es una reacción curiosa. Si una idea es realmente buena, debería sobrevivir sin demasiados problemas a unas cuantas preguntas difíciles.”
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No quiero generalizar por una sola opinión, pero este tipo de planteamientos se repiten con frecuencia y no surgen en el vacío sino que responden a un relato cultural muy extendido en ciertos sectores del feminismo contemporáneo.
Decir que cuando una mujer mira a otra y piensa “está gorda” en realidad es “un hombre mirando a través de su cabeza” implica varias cosas problemáticas:
-Niega la agencia de las mujeres: sus propios juicios, envidias o preferencias no serían suyos, sino producto del “patriarcado internalizado”.
-Es incoherente: si una mujer piensa que un hombre está gordo o calvo, ¿también es “un hombre” el que piensa dentro de ella?
-Ignora la biología y la psicología evolutiva ya que las mujeres, como los hombres, compiten intrasexualmente. Juzgar el físico de otras mujeres (y denigrarlo por medio del cotilleo) forma parte de esa competencia natural, no es una imposición externa que anula su mente.
Atribuir todo pensamiento crítico femenino a “la mirada masculina” no empodera a las mujeres, las infantiliza. Las personas (hombres y mujeres) tenemos juicios estéticos y eso es humano, no un complot patriarcal dentro de nuestra cabeza.
¿Cómo pudo España mantener durante siglos un imperio que se extendía por varios continentes si los españoles eran una minoría demográfica ínfima? Desde luego, no sólo mediante la espada, el oro o la fuerza militar. La respuesta obliga a desmontar muchos tópicos. ¡Hilo va! 🧵👇 https://t.co/L01P6N1TEB
El 3 de julio de 1549, el emperador Carlos ordenó al Consejo de Indias que se detuvieran de inmediato todas las conquistas en América hasta que se tuviera la absoluta certeza de que los españoles estaban actuando de una forma moralmente correcta. Aquella decisión supuso un hito insólito en la historia universal. Por primera vez, una potencia hegemónica en plena fase expansiva congelaba su maquinaria bélica y administrativa por un dilema ético, obligándose a reflexionar sobre la legitimidad de su propio poder.
En ningún momento las potencias anglosajonas se plantearon un dilema de similar envergadura moral. Mientras el mundo hispánico se sumergía en un profundo examen de conciencia, el posterior avance británico y estadounidense operó bajo premisas marcadamente distintas, fundamentadas en la exclusión legal o la deshumanización de los nativos. Un claro ejemplo de esta divergencia jurídica se manifestó siglos después en Australia, donde el modelo anglosajón sostuvo que los aborígenes carecían de alma o directamente dictaminó que no existían bajo el concepto legal de tierra baldía.
Para dar respuesta a las inquietudes del emperador, se convocó un encuentro de teólogos y juristas en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. Durante el verano de 1550 y la primavera de 1551, la ciudad se convirtió en el epicentro del debate intelectual de Europa. En aquellas sesiones participaron figuras de la talla de Domingo de Soto, Bartolomé de Carranza, Melchor Cano y Pedro de la Gasca, quienes escucharon los demoledores argumentos de dos tesis absolutamente antagónicas.
Por un lado, Juan Ginés de Sepúlveda intervino como defensor de la llamada guerra justa, utilizando la superioridad cultural europea para justificar la tutela obligatoria y la sumisión de los nativos. En el extremo opuesto, Bartolomé de las Casas ejerció una defensa visceral y apasionada de la plena humanidad de los indígenas, exigiendo el fin de los atropellos y el respeto absoluto a sus sociedades.
El dictamen final asumió la célebre tesis de Francisco de Vitoria, el eminente teólogo que había fallecido en Salamanca en 1542. Vitoria argumentaba que, habiéndose producido ya la conversión de numerosos nativos, el abandono de aquellas provincias resultaría ilícito e inconveniente para el propio bienestar y protección de los recién bautizados.
La cita textual del jurista salmantino dejó claro el camino a seguir: «Después de que se han convertido allí muchos bárbaros, ni sería conveniente ni lícito al príncipe abandonar la administración de aquellas provincias».
Bajo esta premisa de responsabilidad protectora, la Junta reconoció formalmente que los indígenas eran personas provistas de derechos propios por el mero hecho de ser hombres. A raíz de este veredicto, la Corona dictó una serie de instrucciones sumamente concretas destinadas a evitar daños y abusos sobre la población local. Fue la primera ocasión en la historia en que un pueblo conquistador establecía límites jurídicos a su propia expansión, asumiendo de forma pionera los principios embrionarios de lo que hoy conocemos como los derechos humanos.