Se está juzgando a un cómico por un chiste, punto.
Poco me importa tu subjetividad sobre la calidad de su humor, al igual que poco me importaba tu opinión subjetiva sobre la calidad artística de la música de Pablo Hasel.
Es un puto atropello a nuestras libertades.
Cómo es la libertad de expresión que puedes hacer un chiste de mierda y acabar en la cárcel, pero luego los 40 neonazis en chueca a gritando “fuera sidosos de nuestros barrios” parece que es un asunto que se debe haber traspapelado en los juzgados.