Un día como hoy he vuelto a abrir World of Warcraft. Después de meses.
No sé muy bien por qué. No es por el contenido, ni por el hype, ni por la nueva expansión.
Es… otra cosa. Algo más profundo.
He entrado en Azeroth, me he dado una vuelta, y todo estaba igual. El mismo login, la misma música, las mismas montañas en el horizonte.
Pero yo no soy el mismo.
Es extraño volver a un lugar donde has dejado partes de ti que casi habías olvidado.
Como abrir una caja que cerraste hace tiempo, sin saber qué ibas a encontrar dentro.
He creado un personaje nuevo. Un nombre distinto. Sin títulos, sin logros, sin historia. Como si empezara desde cero.
Y mientras caminaba por la zona inicial, me he sorprendido mirando el chat. Esperando leer un saludo, una broma, algo.
Es absurdo, pero sentí algo. Como si estuviera buscando algo que perdí hace tiempo… y que tal vez aún siga ahí, esperándome.
No sé a dónde me llevará esto. Ni siquiera sé si estoy volviendo a un juego… o a una parte de mí que dejé atrás.
Pero hoy… hoy he vuelto a abrir WoW. Y eso, para mí, significa algo que aún no sé explicar.
Hace meses que no jugaba.
Y no… tampoco es por el evento de ayer. Ni por Midnight.
Supongo que, a veces, hay momentos en los que necesitas volver a ciertos lugares.
Lugares que siguen guardando pedazos de ti, incluso cuando pensabas haberlos dejado atrás.