¿Qué utilidad práctica tiene señalar un fraude sin pruebas? ¿esperan que sus votantes se movilicen? haces sentir a tus seguidores vulnerables, que no puedes defender un resultado electoral y que ante la derrota segura … es mejor no participar #Colombia26
Atención ‼️Art. de opinión. Hacia la redención sociopolítica. El último acto.
La historia de las transiciones democráticas enseña una lección incómoda pero persistente: las democracias no suelen nacer de rupturas absolutas, sino de procesos graduales, tensos y profundamente imperfectos. Venezuela no escapa a esa lógica. Aún en el escenario de elecciones, la redemocratización real exige algo más profundo: un nuevo pacto de gobernabilidad que articule justicia, estabilidad y legitimidad.
La transición no es un evento, sino un proceso incierto donde coexisten estructuras del viejo régimen con instituciones emergentes. Tal como plantearon autores como Dahl, O’Donnell o Schmitter, se trata de un terreno ambiguo donde las reglas del juego aún no están definidas. En ese contexto, la apertura política suele surgir no del colapso del poder autoritario, sino de su propia necesidad de adaptarse, negociar y preservar espacios de control.
Venezuela transita hoy ese dilema histórico: avanzar hacia la democracia sin una ruptura total.
La decantación del poder no es un juego de suma cero. Las concesiones del régimen —aunque limitadas y condicionadas—son parte del mecanismo que permite abrir espacios políticos y reducir la represión. No comprender esto conduce a diagnósticos voluntaristas, desconectados de la experiencia comparada.
El país se encuentra en una fase inicial de liberalización, no aún de democratización plena. Persisten rasgos de un régimen híbrido donde el voto existe, pero no garantiza poder; donde las instituciones operan, pero no necesariamente controlan. En este contexto, hablar de elecciones como punto de partida resulta no solo ingenuo, sino peligroso. Las elecciones competitivas son, en realidad, el resultado de un proceso previo de apertura, garantías y equilibrio de fuerzas.
En Venezuela, ese pacto debe ser distinto: vigilado, verificable y acompañado por una presión internacional eficaz que combine incentivos y sanciones.
Maria Corina Machado se proyecta no como punto de partida, sino como punto de llegada de este proceso. Su rol trasciende la lógica electoral inmediata: encarna la posibilidad de una síntesis política capaz de conducir la fase final de redención sociopolítica.
Machado no es el detonante de la transición, sino su catalizador definitivo. No el primer acto sino el último de consolidación democrática.
Su retorno y eventual ejercicio de poder solo serán viables cuando existan condiciones reales de control institucional, garantías de cumplimiento y un entorno donde el riesgo de regresión autoritaria haya sido contenido. Su figura representa la culminación de un proceso histórico que exige garantice orden, luego legitimidad.
La experiencia comparada muestra que ignorar factores clave —como el rol de las FFAA o los incentivos para las élites del poder—puede hacer fracasar cualquier transición.
El componente internacional también es determinante. Ninguna transición contemporánea relevante ha ocurrido en aislamiento.
A ello se suma la economía. No hay transición viable con una población sumida en la precariedad extrema. La recuperación del ingreso, la estabilización macroeconómica y la reinstitucionalización financiera no son variables accesorias, sino condiciones esenciales de legitimidad. La democracia no solo debe ser justa, sino también eficaz.
La clave está en que esa convivencia esté orientada inequívocamente hacia la liberación. Venezuela no está fuera de la historia de las transiciones. Su desenlace dependerá de la capacidad de sus actores para comprender que la redención no es unilateral. Es un proceso compartido que exige acuerdos, sacrificios y visión de largo plazo.
En ese camino la figura de María Corina Machado se erige como símbolo y destino de una aspiración colectiva: la reconstrucción de una democracia auténtica y la consumación de una redención sociopolítica impostergable.
*Abogado. Académico. Ex Embajador de Venezuela en Canadá.
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El valor de tu palabra se mide en la cautela que tienes de no empeñarla en vano, en el peso de tu consciencia al incumplirla y la celeridad con la que planteas alternativas para enmendar cualquier mal entendido. Cuánta falta hace que la gente cumpla su palabra.
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Desde Venezuela 🇻🇪 nos acompaña el gran @PacoValery con el tema "Inteligencia Electoral: La ciencia y el arte de ganar" en la #CumbreMedellin.
Lean ese hilo, esta es la universidad en la que estudié, las costumbres de la que me siento orgulloso y las manifestaciones de humanidad que me hacen creer que un mejor futuro es posible #Ucab#Venezuela
Venía llegando a casa. En un muro pequeño, cercano a donde estaciono, había un chamo de unos 20 años con una laptop 💻 y un bolso. En seguida me doy cuenta de la situación y le pregunto:
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Que en este momento haya niñas y mujeres en Kabul buscando veneno para tener en caso de ser capturadas por los Talibanes y no ser retenidas como esclavas sexuales nos debe decir mucho sobre lo critica que es la situación