La gente de River pasó de la euforia total al silencio absoluto. De nada sirve un recibimiento tan imponente, si en el ST, por momentos se escuchó más los brasileños. El club pagó las bengalas para que los hinchas cantaran un ratito. Los partidos duran 90 minutos.
A Palermo, sisi leíste bien a PALERMO, le recordaban lo que era la camiseta de Boca en su momento y a estos impresentables que están trotando la cancha en su superclásico de local no les dicen nada. Es hora de empezar a exigir a la altura de la camiseta más grande del mundo.