Las declaraciones de Gustavo Petro son de la mayor gravedad. Desconocer el resultado de las urnas y pretender imponer un "presidente" distinto al elegido por casi 13 millones de colombianos constituye un ataque frontal contra la democracia y el Estado de derecho.
¿Está buscando desconocer el orden constitucional? ¿Está alimentando un clima de confrontación que puede poner en riesgo la estabilidad del país? ¿O pretende desviar la atención de los múltiples cuestionamientos que hoy rodean a su Gobierno?
Los colombianos ya decidieron. La voluntad popular no se negocia, no se reemplaza con discursos ni se borra con provocaciones. Exigimos respeto por la Constitución, por las instituciones y por el mandato ciudadano que eligió como presidente a Abelardo De la Espriella. Colombia no puede ser arrastrada al caos por la irresponsabilidad de quien se niega a aceptar la decisión soberana del pueblo.
Darle legitimidad a un proyecto radical a cambio de una foto en palacio. Eso fue el "acuerdo" de noviembre de 2023. ¿Para qué sirvió tanta cercanía si la economía sigue en jaque?