Les ruego a los 400.000 que votaron en blanco (porque había que “castigar a Petro” o porque “Abelardo y Cepeda eran igual de malos”) que miren esta foto y se pregunten, con la mano en el corazón, si no sienten al menos un poco de vergüenza.
Porque esta pesadilla también es consecuencia de esa decisión de ustedes.
Nos entregaron a una secta oscurantista y retrógrada que amenaza los derechos de las mujeres, de las minorías y de todos aquellos que pensamos distinto. Una secta que, a punta de jerga religiosa y evangelio, pretende arrastrarnos por las mechas varias décadas hacia atrás y que ya anuncia su intención de destruir instituciones como la JEP.
No se equivoquen: no estamos hablando simplemente de un cambio de gobierno. Estamos hablando de derechos conquistados durante décadas, de libertades, de instituciones y de un país que no podemos permitir que sea demolido en nombre de Dios, la moral o cualquier cruzada política.
Con este señor, si lo dejamos, podemos perder en pocos años mucho del camino que nos costó décadas recorrer.
Y pueden todos los votoblanquistas bloquearme, como ya lo hizo Cecilia López, a quien siempre admiré y respeté. No hay lío.
Pero bloquearme no hará desaparecer lo que está pasando. Ni hará menos grave la responsabilidad que tenemos todos frente a esta debacle llamada Patria Milagro.
El milagro será sobrevivir.
📷 Wendy Sánchez Muñoz desapareció el 9 de enero de 2021 cuando viajaba de San Pancho, Nayarit, hacia Guadalajara.
Cinco años después, su familia mantiene la búsqueda y denuncia que las fiscalías de Nayarit y Jalisco dejaron de buscarla.
📷 https://t.co/1tOAHwb4ZP
"Wendy Sánchez Muñoz: cinco años desaparecida en la carretera entre Nayarit y Jalisco".
Las fiscalías de Nayarit han dejado de buscarla, pero no así su familia.
https://t.co/1Wfnl7Vd74
Dos jugadas de este Mundial me dejaron pensando en algo que trasciende el resultado: cuánto tensiona el reglamento del fútbol principios que, fuera de la cancha, damos por intocables.
La primera fue la anulación de un gol de Egipto ante Argentina. El VAR se retrotrajo a una falta cometida en el origen de la jugada, varios segundos y muchos metros antes de la definición, para borrar el tanto. En este caso la decisión pudo ser correcta: el contacto existió. Pero el principio que la habilita inquieta. Si un gol, el hecho más definitivo del juego, el que hace estallar un estadio y un país, puede deshacerse retrocediendo a una fase previa cuya frontera es interpretativa, entonces ningún gol es del todo firme hasta que alguien, desde una cabina, decide hasta dónde mirar hacia atrás. La certeza, ese bien que en el derecho protegemos como sagrado, queda supeditada a una apreciación elástica sobre dónde empieza una jugada.
Hay un viejo aforismo jurídico que parece darle la razón al videoarbitraje: causa causae est causa causati, la causa de la causa es causa de lo causado. Si la falta originó la jugada, y la jugada terminó en gol, ¿no es la falta, al final, causa del gol? Suena impecable, pero tiene trampa. El propio derecho que acuñó la máxima aprendió pronto a ponerle freno: sin límites, todo termina siendo causa de todo, y habría que sentar en el banquillo también a quien fabricó el arma, y al que le vendió el acero. Por eso la doctrina se queda en la causa próxima y no persigue la cadena hacia atrás hasta el infinito; el aforismo se agota en una o dos iteraciones, no en varias jugadas y muchos metros de distancia. El VAR, en este caso, sí la persiguió. Retrocedió pases y metros como si el hilo causal no tuviera que cortarse nunca. Toma el aforismo, pero se olvida de su límite.
La segunda es más antigua, pero igual de incómoda: la sanción que trasciende al infractor. Una expulsión que no solo se paga en el partido donde se comete la falta, sino en el siguiente. Y como el fútbol es una empresa colectiva, el castigo, formalmente individual, lo termina cumpliendo todo un equipo, una afición, casi un país. En 1998, Zidane fue expulsado en la fase de grupos y su ausencia dejó a Francia al borde de la eliminación ante Paraguay, salvada apenas por un gol de oro. La falta fue de uno; el precio estuvo a punto de pagarlo una nación entera.
Conviene recordar que esta norma no es de derecho divino. Las tarjetas nacieron apenas en 1970, y la propia FIFA acaba de reformar en 2026 el castigo por acumulación, precisamente para que los seleccionados no se pierdan partidos decisivos. Es decir: la institución ya admitió que el diseño podía ser injusto. Solo que la reforma se quedó a medias, porque atacó la acumulación de amarillas pero dejó intacta la raíz: que una pena recaiga sobre quienes no cometieron la falta.
Naturalmente no pido un fútbol sin reglas ni sin tecnología. Pido, apenas, que reparemos en la paradoja. En el torneo que más se acerca a lo que Shankly llamaba, con ironía, algo más importante que la vida y la muerte, dos de sus normas: la falta de certeza del gol por actos futbolísticamente lejanos y la pena que trasciende al infractor, chocan de frente con nociones de justicia que en cualquier otro ámbito nos parecerían inaceptables.
El fútbol se toma licencias que el derecho no se tomaría. Vale la pena, al menos, pensarlas.
Nuestros sueños no caben en las urnas, pero recuerden que 250 mil personas que no votan porque sus sueños no caben en la democracia, los Estados nación y las políticas partidistas inclinan la balanza para que nuestras pesadillas se hagan realidad.
No importa si eres punk, comunista, socialista o anarquista: tu voto no es a favor de un político. Tu voto es una apuesta radical contra el ascenso de la derecha y el fascismo.
Es de cabrones votar contra el fascismo.
Que la diferencia de 250 mil votos entre “el gane” de Abelardo de la Espriella contra Iván Cepeda en Colombia nos sirva de lección para decirle a la derecha: HOY NO, pero en las urnas.
Una de las grandes tragedias políticas de América Latina es que muchas personas no votan desde la realidad material que habitan, sino desde la clase social a la que aspiran pertenecer.🧵
Franz Kafka: “Hay veces en que estoy seguro de que no soy adecuado para ninguna relación con las personas.”
Fyodor Dostoevsky: “Quiero hablar con al menos una persona sobre todo, como hablo conmigo mismo.”
Mi mejor amigo terminó con su novia después de 7 años. Todos pensábamos que estaba destruido.
Dos semanas después apareció sonriendo, entrenando, saliendo, haciendo planes. Honestamente, nos molestó un poco verlo tan “bien” tan rápido.
Hasta que una noche nos dijo algo que nos dejó callados:
“No estoy superando la ruptura. Estoy superando los últimos dos años de sentirme solo dentro de la relación.”
Nadie respondió.
Porque creo que todos entendimos exactamente a qué se refería.
Si ya se terminó una relación, te alejas del círculo de tu ex donde solo te aceptaban porque andaban y no había otro vínculo. Fin. ¿Qué es eso de andar ladrando con sus amistades y querer pertenecer a como dé lugar? Sácate alv qué horror. Superar es el camino recomendado 🙌🏻✨
Larga vida a la pasta de María.
Que la pasta de María viva siempre.
La imagino en todas partes, con todas mis comidas, en toda la cocina, relamiéndome los bigotes, pastapastapasta
Han pasado las tormentas más difíciles de mi existencia. Duelos en cada puerta, y la esperanza de que, la luz de quien siempre me ha acompañado no se apagará, y estará aquí para verme realizar, no te fallaré pá