"Satan's going to come after you." 😳
That was Mel Gibson’s chilling, direct warning to screenwriter Randall Wallace before they even typed a single word for The Resurrection of the Christ.
According to Wallace on Raymond Arroyo’s podcast, Gibson dropped this bombshell during their 2016 promotional tour for Hacksaw Ridge.
Gibson wasn't trying to scare him—he was laying out the terms of spiritual warfare.
🎬 The Ground Rules for the Sequel:
No Greed: Gibson insisted the movie cannot be made for money.
No Revenge: The film cannot be a weapon against their critics.
Pure Motives: The focus must strictly remain on grace and salvation.
The highly anticipated sequel to The Passion of the Christ is shaping up to be an absolute spiritual epic.
Una madre hizo creer a su hijo que había derrotado el cáncer para que pudiera partir feliz. ❤️
Cuando los médicos le informaron a Ghewan Arja que ya no existían tratamientos capaces de salvar la vida de su hijo Omar, de 10 años, tuvo que enfrentar una de las decisiones más difíciles que un padre puede imaginar.
En lugar de decirle que su enfermedad era terminal, decidió hacerle creer que había vencido el cáncer. Omar incluso hizo sonar la campana que simboliza el final del tratamiento oncológico, convencido de que comenzaba una nueva etapa. Días después, falleció rodeado del amor de su familia.
La historia, compartida por la propia madre, ha generado un profundo debate en todo el mundo. Para algunos fue un acto de amor y protección; para otros, una decisión difícil de comprender. Lo cierto es que refleja el enorme peso emocional que muchas familias enfrentan cuando la medicina ya no puede ofrecer más respuestas.
Hay decisiones que no tienen una respuesta correcta, solo el inmenso amor de unos padres intentando aliviar el sufrimiento de quien más aman. ❤️
¡Sequísimos! 🎶 Un increíble registro se viralizó en redes sociales mostrando a estudiantes de cuarto básico del Colegio Alicante del Valle, en Puente Alto, interpretando con metalófonos la canción "Enjoy the Silence", de Depeche Mode.
"No hay más de 100 personas en el mundo que odien a la Iglesia Católica, pero sí hay millones que odian lo que ellos creen que es la Iglesia Católica". (Fulton Sheen)
…cuando paseaba rezando el rosario, llegué hasta el cementerio. Entreabrí la puerta, recé un momento y les pregunté dentro de mí: “¿Seguramente serán muy felices?” De repente oí estas palabras: “Somos felices en la medida en que hemos cumplido la Voluntad de Dios”.
Se dice que ,en una oportunidad, Napoleón Bonaparte- en el apogeo de su poder- le dijo a un Cardenal " En una semana puedo destruir su Iglesia" y el Cardenal le habría contestado " No lo creo, nosotros llevamos casi dos mil años intentándolo y no hemos podido".
Se cuenta, también, que estando a punto de entrar en Roma para aniquilarla con su ejército invencible, Atila , Rey de los Hunos , recibió la visita del Papá León I cerca del río Mincio y tras lo cual, sin que nadie sepa que hablaron, el salvaje retrocedió y al poco tiempo falleció durante su propia boda y su imperio desapareció a los pocos años mientras La Iglesia siguió en pie.
Se dice , también, que fue Stalin - no Mussolini - quien, burlonamente, habría dicho " ¿ Y cuántas divisiones tiene el Papa ?" para reírse de Pio Xll y su carencia de poder militar. A los pocos años Stalin murió, la Unión Soviética desapareció de la faz de la tierra y La Iglesia sigue en pie.
Hay que tener prudencia, mucha prudencia, cuando te enfrentas a una institución que ha sobrevivido a todas las tempestades de la historia.
Un F-35 no tiene rivales en el aire pero jamás podría derribar el tenue humo de un incienso pues este no se ve pero se siente y está ahí, estuvo antes que él F-35 y seguirá estando, al parecer, hasta el fin de los tiempos.
A los 10 años, arruinó su propio matrimonio concertado masticando berenjena cruda hasta dejarse los dientes completamente negros.
A los 6 años, la sujetaron en el suelo y la mutilaron.
A los 49 años, la metieron en prisión.
Y desde su celda, usando un lápiz de cejas sobre papel higiénico, escribió unas memorias que alimentarían un movimiento feminista que sacudiría al mundo árabe.
Su nombre era Nawal El Saadawi.
Nació el 27 de octubre de 1931 en el pequeño pueblo egipcio de Kafr Tahla, la segunda de nueve hermanos. En una cultura que a menudo veía a las niñas como una carga, su abuela decía en voz alta una verdad cruel: “Un niño vale al menos 15 niñas. Las niñas son una desgracia”.
Nawal lo escuchó. Nunca lo olvidó. Y pasó el resto de su vida negándose a aceptarlo.
Cuando tenía seis años, las mujeres de su familia la sujetaron en el suelo y le practicaron la mutilación genital femenina. El dolor fue insoportable, imborrable. Cargaría con ese recuerdo —y con la determinación de acabar con esa práctica— durante las décadas siguientes.
Pero incluso en aquel momento de violencia, algo dentro de aquella niña se negó a romperse.
A los diez años, su familia intentó casarla. Ya habían elegido marido. Los pretendientes iban a ir a verla.
Nawal tenía otros planes.
Se coló en la cocina, encontró una berenjena cruda y la mordió con fuerza, masticándola hasta que el jugo oscuro le tiñó los dientes de negro. Cuando llegó la familia del posible novio, les sonrió todo lo que pudo.
Bastó una mirada a sus dientes ennegrecidos para que se marcharan sin cerrar el trato.
El matrimonio infantil había sido saboteado. Nawal había ganado tiempo.
Y usó ese tiempo con ferocidad. Su padre —más progresista que muchos hombres de su época— creía que sus hijas merecían estudiar. Nawal leía todo lo que caía en sus manos. Escribió su primera novela a los trece años. Y decidió que sería médica.
En 1955, a los 23 años, se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Cairo.
Regresó al Egipto rural como médica y vio de cerca el precio devastador del patriarcado sobre los cuerpos de las mujeres: complicaciones por mutilación genital, muertes en el parto, mujeres atrapadas en matrimonios violentos sin salida.
No pudo callarse.
En 1972 publicó Mujeres y sexo, un libro que atacaba abiertamente la mutilación genital femenina y el control sistemático de los cuerpos y la sexualidad de las mujeres. La reacción fue rápida y brutal. Fue destituida de su cargo en Salud Pública. La revista que dirigía fue clausurada. Sus escritos fueron prohibidos.
Las autoridades egipcias querían apagar su voz.
Nawal siguió escribiendo.
En 1975 publicó Mujer en punto cero, una novela poderosa basada en una mujer real a la que había conocido en prisión mientras trabajaba como psiquiatra: una mujer condenada a muerte por haber matado a un hombre que la explotaba. El libro se convirtió en un hito de la literatura feminista árabe.
Para 1981, se había vuelto demasiado incómoda para el poder.
Bajo el presidente Anwar el Sadat —que afirmaba que Egipto era una democracia abierta a la crítica— Nawal fue detenida en la gran ola represiva contra intelectuales y opositores. Su verdadero delito era decir la verdad frente al poder.
En septiembre de 1981, a los 49 años, fue enviada a la prisión de mujeres de Qanatir.
Le negaron papel y bolígrafo.
Así que improvisó.
Otra presa le consiguió un lápiz de cejas. Nawal escribió sobre papel higiénico: cada pensamiento, cada historia de las mujeres que la rodeaban, cada observación sobre la prisión política y el control patriarcal.
Aquellas notas sacadas de contrabando se convertirían después en Memorias de la cárcel de mujeres.
Pero hizo algo igual de radical tras aquella experiencia.
En 1982, Nawal El Saadawi fundó la Asociación de Solidaridad de las Mujeres Árabes, la primera organización feminista independiente y legal de Egipto.
Ayudó a construir un movimiento después de la cárcel.
La película Barabbas (1961) utilizó un recurso nada común para su época: una parte de la escena de la crucifixión fue filmada durante un eclipse solar total real, ocurrido el 15 de febrero de 1961.
El equipo planificó el rodaje para coincidir con ese momento, ya que la oscuridad natural encajaba con la escena. Solo tenían unos minutos, por lo que todo debía estar preparado y no había margen para repetir tomas.
No se trata de toda la película, sino de esa secuencia específica, donde se aprovechó un fenómeno real en lugar de efectos artificiales.
Definitivamente es cine. 🎬🍿
Jim Caviezel, actor de La pasión de Cristo, rezando el "Padre nuestro" en arameo, lengua de Jesús. Dato curioso: El actor necesitó tratamiento médico después de la crucifixión en la película.
Científicos chilenos validan examen de sangre que permite detectar Alzheimer de forma temprana: “Podría potenciar la atención primaria”
https://t.co/rgPWftzLno
🔴 | El papa León XIV recibió en el Vaticano a los exorcistas más prestigiosos del mundo, quienes, según se informa, le advirtieron sobre un aterrador aumento global del "ocultismo, el esoterismo y el satanismo". — NYP.