Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
No dejes que nadie te consuma la vida. Si no te llamó, andate a dormir y descansa. Si dejó de contestarte, esa ya es la respuesta que necesitabas. A veces la vida nos envía señales claras, no mendigues atención, no des más de lo que recibes.