Esta es la historia de un tipo común y lleno de furia,
también llamada la historia de un trágico error;
son tres partes de tristeza por una de euforia
Donde tendría que haber cuatro partes de amor.
Maté a un hombre.
Con un certero disparo justo en medio de los sueños, con una mortal desesperanza le apunté y jalé el gatillo.
Asesiné al pobre hombre que me veía con la mirada quebrada.
Le arranqué la vida de un golpe y aún continúa de pie cuando lo veo al espejo.
Siempre nos estamos yendo de alguna parte:
de la vida,
de los sueños,
de la gente.
La existencia es una eterna retirada.
Incluso nos marchamos poco a poco
de nosotros mismos.