Mi silencio no es vacío, es cansancio. Yo suelo hablar, explicar, bromear, insistir, pedir perdón y buscar acuerdos desde la madurez.
Intento arreglar, no huir.
Pero cuando dejo de hablar y me alejo, no es frialdad: es que ya crucé mi propio límite y entendí que callar también es una forma de cuidarme.
Me van a funar. No eres un héroe por quedarte cuidando a tus hijos una tarde para que tu esposa salga a respirar. Se llama ejercer la paternidad, no hacerle un favor a la mamá de los niños.
Quizá sí estoy en un momento raro de mi vida: me siento feliz y luego triste, extraño y después no me importa. Avanzo, me estanco; quiero hablar, no quiero decir nada. Lloro, me río sin parar; quiero todo, no quiero nada. Supero, no supero. Pero, equis, supongo que así es esto 😔
La depresión te apaga, la ansiedad te acelera, y las dos juntas te meten en un ciclo del que no hay salida. Nadie lo ve, nadie lo entiende, pero todos tienen opinión.