Toda experiencia que termine exaltando a una persona, un ministerio o un fenómeno por encima de Jesucristo debe llevarnos a detenernos y volver a poner nuestros ojos en Él.
"Atención profetas, tras lo ocurrido en Venezuela, dejen de convertir las desgracias humanas en publicidad para su ministerio. No es revelación, es oportunismo disfrazado de fe."
Cuando si quieres venir, vení muestra más la instalación que a Cristo, la invitación perdió su enfoque. La iglesia no fue llamada a atraer personas por lo que tiene, sino a señalar a aquel que transforma vidas. El evangelio nunca fue ven por lo que tenemos; es ven a Cristo.
La iglesia no está llamada a seguir tendencias; está llamada a predicar la verdad, en tal sentido, cuando el atractivo principal es la experiencia, el evangelio deja de ocupar el centro.
“Hay influencers cristianos que invitan a las personas a acompañarlos en su rutina diaria y pueden explicar cada detalle de su outfit, pero no pueden explicar claramente el evangelio.”
Una manera de derrotar el orgullo es entender que la iglesia no se trata de nosotros, pero es para nosotros. Nosotros tenemos la misma necesidad de Dios que las personas que están llegando a ella.