Mini historia:
Mi hijo escupió la comida y mi mujer le gritó; "lo que está en la boca no se escupe, se traga."
Entonces yo la miré, ella me miró y me dijo; " ¡TU TE CALLAS!"
Fin.
Por generación, no participo del lenguaje del "elle" o "nosotres". Pero tengo un superpoder: soy capaz de entender que nadie lo usa para fastidiarme a mí, sino para visibilizar a otros. Eso sí, el lenguaje de las banderitas para tapar miserias sí es una ridiculez que me agrede.