¿Sabes quién soy yo? No lo sabes, ¿verdad? Es porque tú no eres yo, yo no soy tú, y teniendo todo esto claro, ahora deberías saber quién soy.
Es tu decisión, no la mía, mucho he hecho ya con encontrarte cuando no debía. Te dejo sola para pensar. Tengo algo que hacer.
Hay momentos en los que la vida te pide sonreír mientras el corazón aprende a soltar. Y ambas cosas pueden existir al mismo tiempo. Solo abrázate, respira… no estás sola.
Las personas encajadas en la estética y la filosofía de su época no me llaman la atención; siempre me han interesado quienes habitan la atemporalidad: vistiendo, degustando y rescatando saberes de otros tiempos, viviendo a su propio ritmo y con esa extraña forma de ser. Como yo.