El sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.
En 2021, el artista italiano Salvatore Garau vendió por 14,820 euros una obra que no podía verse ni tocarse. Se trataba de Io Sono (“Yo soy”), una escultura completamente inmaterial.
El comprador no recibió ningún objeto físico, sino un certificado de autenticidad y la indicación de reservar un espacio de aproximadamente 150 × 150 centímetros para exhibir la obra.
Garau explicó que su creación se basa en la idea de que el vacío no es “nada”, sino un espacio cargado de energía y posibilidades. Una peculiar obra de arte conceptual que terminó vendiéndose por el equivalente a unos 18,000 dólares.