Mi imperio romano es no saber su versión de la historia: si alguna vez me lloró, si le dolió, si me pensó; si me recuerda en canciones, si al pasar por ciertos lugares se le viene mi nombre a la cabeza, o si alguna vez se arrepintió de la decisión que tomó.
estar borracha a las 3 de la mañana en mi propia casa con mi propio internet sin que nadie me joda con mi propio trago con mi propia música se siente correcto