✍️ 𝑬𝒍 𝒐𝒕𝒓𝒐 𝒓𝒆𝒏𝒂𝒄𝒆𝒓
El 12 de agosto de 1999, Nino Rosetti andaba por los 72 años. Le dolía el alma. Tenía miedo. Pero no estaba solo. Alrededor, gente, su gente, nuestra gente. Era cuestión de resistir. Y resistió. Como otros. Como otras. Como todo Racing, que edificó ese día una épica desde la cual contarles a las próximas generaciones de qué se trata eso que llamamos identidad. Quizás, la suma de esas hazañas constituya la razón por la cual hoy florecen pibitos y pibitas en cada rincón de la sede de Villa del Parque.
Unos días antes, a Nino lo entrevistaron. Habló de su historia, que es la de tantos, que sintetiza por qué los clubes son una magia insustituible:
“Llevo 56 años en el club. Y acá, a los 16 años, conocí a mi señora. Mi hija compitió en natación y cestoball. Y se casó con el arquero de hockey. Es una vida adentro”.
Una vida, dos vidas, tres, mil vidas. ¿O acaso Racing es otra cosa que el corazón latiendo?
Para eso, hubo gente que se encadenó. Que puso el cuerpo. Que entendió lo que debería ser una verdad de época: a los grandes amores hay que cuidarlos todos juntos.
Si Nino viera hoy la sede, sonreiría: 1245 deportistas, 25 actividades, un bodegón para comer en familia, todo el futuro por delante, Racing, siempre Racing.
Lo demás son los retazos que la memoria guarda de aquel otro día en el que volvimos a renacer.
Las cosas como son:
La plata se gana laburando.
El estado vive del que produce.
Los politicos son solidarios con la nuestra.
Los héroes son los que salvan vidas.
La educación no es sólo regalar tablets.
El pueblo es el que manda.
El populismo sin plata, muere.
Fin.
RT
Quien esta conmigo. Quien viene al lado mio espalda con espalda.
A todo el pais le hablo.
No aguanto mas esto.
Rt si vamos a poner el.pecho pase lo que pase
¡Feliz aniversario, @RacingClub! 🎂
¡Salud y que sean muchos años más!
#Racing118
PS: Todavía nos deben la revancha del partido en Avellaneda en 1966. 👀