💰Han pagado $50,000 a dos aficionados para que vean cada partido de la Copa Mundial desde un cubo de cristal con todo pagado e incluso pueden invitar a amigos.
After four years full of challenges and hard work, it's time to move on.
I leave with the feeling that the mission is complete. 4 seasons, 3 championships.
I will never forget the love I received from the fans from my very first days.
Catalonia is my place on earth.
Thank you to everyone I met along the way during these beautiful four years.
A special thank you to President Laporta for giving me the chance to live the most incredible chapter of my career.
Barça is back where it belongs.
Visca el Barça. Visca Catalunya 💙❤️
@fcbarcelona
Este es un domingo diferente. Por primera vez en casi 40 años no tengo ese gusanillo, esa inquietud, esa ilusión al pensar en el partido que me toca jugar. Al borde de los 51, lo dejo. Me retiro. Unos 30 años después de la primera vez que me lo sugirieron en casa, por cierto.
Al colgar los guantes se va también lo poco del niño que todavía vivía en mi. Se acabó esa liturgia de preparar la bolsa, los guantes (con los de Aqua siempre por si acaso), las botas, 2 o 3 camisetas de colores diferentes por si acaso coinciden con el rival, espinilleras, medias, vendas y el Bálsamo del Tigre por si alguien está tocado. Se acaba el olor a linimento del vestuario, las bromas, las consignas, los ánimos y las advertencias sobre ese extremo rapidísimo que nos mató en la primera vuelta.
No volverá esa indescriptible sensación al pisar el campo, el aroma y textura de esa tierra dura, del barro y el agua de las áreas pequeñas, el olor a césped natural o el caucho que se te mete bajo las medias pese a la perfección del estado de ese césped artificial de última generación recién cambiado.
Ya no habrá más paradas, blocajes, despejes y gritos de “mía”, ya no oirán mis consignas, blasfemias, felicitaciones y ánimos. Tampoco habrá más cantadas, despejes mal orientados, blocajes fallidos, salidas en falso ni errores al medir un balón en profundizar y quedarme.
Se terminan los abrazos en los goles y al terminar un partido ganado. Las risas en las duchas tras el partido, los comentarios jocosos y las cervezas del tercer tiempo.
Ya no volveré en el coche a casa dándole vueltas a las jugadas en que pude hacerlo mejor, ni las heridas en las rodillas que se te pegan al pantalón toda la semana hasta que se vuelven a abrir al domingo siguiente, los raspones que ni los calentadores pudieron evitar, las articulaciones doloridas, ese Mikasa FT-5 tatuado en los muslos, brazo o pecho, esa sensación de que eres futbolista. No profesional aunque te pudieras pagar algunas cosillas en la universidad, sino futbolista vocacional, amateur, el de verdad. El que ama el fútbol sobre (casi) todas las cosas.
Eso que desde este domingo ya no volveré a ser.
Gracias fútbol por todo lo que me has dado. Indirectamente me diste el trabajo con el que me ganó la vida, muchos amigos que fui encontrando por las áreas e incluso por haberme permitido encontrar a la mujer de mi vida tras un cúmulo de circunstancias que sin ti, nunca hubieran podido ocurrir. Espero que estés orgulloso de mí, de haberte honrado lo mejor que supe, con mis defectos y mis virtudes como persona y como portero.
Los domingos ya no serán nunca iguales. Empieza una nueva vida. Peor, seguro.
Avui és el #diainternacionaldelgermà i, com a germà petit, et vull felicitar com et mereixes: gràcies per haver nascut abans que jo i haver-me obert el camí… també gràcies per haver-te menjat totes les bronques de sa mama abans que jo 🤣.
Me cruzado a dos chavales. Calzonas, chanclas, pizzas del Mercadona, cocacola, patatas fritas y mandos de la play, y he pensado, anda que no, sus cojone ahí, aprovechadlo que por ahí anda el punto álgido de la felicidad.