Estábamos a la deriva. Apareciste. Le devolviste la identidad a la Selección Argentina. Trabajo, perfil bajo, humildad y valores claros. En la victoria y en la derrota, jugando bien o jugando mal, siempre al frente. Gracias, Scaloni. Sos eterno en el pueblo argentino.
Por tu amor y compromiso por River.
Por hacernos felices y cambiar la historia para siempre.
Por tu calidad humana y profesional.
Por tu grandeza.
Por ser River.
Gracias, Marcelo.