Irse con el corazón ahí, es doloroso. Implica un acto de humildad, implica aprender a perder y saber que es necesario aprender para ganar una nueva vida.
Con el tiempo se aprende que a veces dos personas continúan sintiéndose como hogar y después deben despedirse para continuar cada uno con su vida. La confianza perdida levanta una frontera que el amor, por sí solo, no siempre puede cruzar.
“Coincido, la paz nunca debe significar aceptar todo sin límites ni consecuencias. Precisamente por eso, cuando la confianza se rompe por acciones e inconsistencias, poner un límite y alejarse también es elegir la paz.”
La verdadera paz mental comienza siendo honesto, transparente, leal, fiel y bien intencionado contigo mismo. Solo entonces puedes practicar esos mismos valores con los demás. Vivir en coherencia con lo que eres, sientes y haces es lo que realmente llena de paz y felicidad el alma
La paradoja central permanece: puede alguien quererte genuinamente y, al mismo tiempo, llevar una vida que no es compatible con la confianza y el tipo de relación que tú quieres. Una cosa no invalida necesariamente la otra
Con el tiempo se aprende que nadie puede dar lo que no habita en su corazón. Se puede ofrecer lealtad, bondad y respeto creyendo que eso mismo volverá, pero la realidad es que nadie puede entregar aquello que nunca ha sembrado dentro de sí.
No saber comunicar lo que se siente, reconocer los propios errores, pedir perdón de corazón y decir la verdad, se demuestra que aún falta crecer emocionalmente. No se está preparado para construir vínculos sanos mientras no se asuma la responsabilidad de lo que se hace y se dice.
Cortar lazos sin decir nada, es porque que la otra persona sabe perfectamente lo que hizo. No es necesario explicar lo evidente, más aún encontrando evidencias.
Propósitos inmediatos:
Salir más.
Dormir mejor.
Conocer y conversar con gente nueva.
Atreverse a conectar.
Crear más.
Aprender algo nuevo y ser constante.
Ayudar sin esperar nada a cambio. Alejarse de todo aquello que consume energía, paz y tiempo sin aportar nada verdadero