Qué dolor esa parte de en la que José Arcadio reclama por los trabajadores y el gringo le responde que le están metiendo ideas comunistas.
Gabo retrató algo que sigue vivo: a quien pide dignidad, salario justo o derechos laborales, el poder intenta callarlo llamándolo comunista.
No sé cómo alguien puede ver 100 años de soledad y no sentir un profundo desprecio por los gringos, los políticos arrodillados y los militares sanguinarios.
Estamos leyendo gente pidiendo que no politicen Cien años de soledad.
Que no POLITICEN Cien años de soledad.
Las palabras han dejado de tener significado, definitivamente.