Le tengo tanto miedo a la muerte, y no, no hablo de mi propia muerte, sino de ver morir a los que amo.
Que aveces pienso que ojalá me vaya yo primero antes que soportar mi vida sin ellos.
Tiro un facto y me voy: es difícil confiar en las personas que dependen de la validación externa, porque cualquiera que les preste un poco de atención tiene acceso a su vida.
Después de muchos dolores de cabeza, aprendí que una persona te puede decir que te quiere,
te puede rogar
te puede prometer
y te puede hasta jurar mirándote a los ojos
y aún así estar mintiéndote.
Fijate en lo que hace, no en lo que te dice.