@AngelBergada23 Jo crec que malgrat el trist espectacle d’ahir no cal esberar-se, amb un 0-1 i 10 jugadors l’Elx va fer el que havia de fer, tancar-se davant la porteria, aquesta situació es dificil de superar per qualsevol equip, l’Espanyol no va poder.
@roberthernando Es molt cert el que dius, peró crec que els recursos que s’apliquen per la nostra salut i que sovint ens donen vida, son fruït també de decissions dels polítics. Evito les desqualificacions generals perque solen ser injustes.
Salutacions i visca l’Espanyol.
@NavarroDescals@miriamnoguerasM Sra. comparteixo que l’actual govern no se’n surt gaire, peró els anteriors eren de traca i mocador, hauríem d’anar bastants anys enrera per trobar un govern amb cap i peus Maragall /Pujol. Ahh vosté no hi era.
@charlwhi hola, apelo a la seva vessant ciclista, quina opinió te vosté del tractament del carril bici en la pacificació de la N-II al Baix Maresme ?
Salutacions
Hoy se cumplen doce años del derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines.
El 17 de julio de 2014, un Boeing 777 que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur sobrevolaba el este de Ucrania a 33.000 pies cuando una ojiva transportada por un misil tierra-aire Buk detonó junto al lado izquierdo de la cabina.
El avión se desintegró en vuelo. Murieron sus 283 pasajeros y los 15 miembros de la tripulación. Las víctimas procedían de 17 países diferentes.
El MH17 volaba por una aerovía comercial habitual y dentro de un espacio aéreo oficialmente abierto. Las autoridades ucranianas habían prohibido los vuelos por debajo de 32.000 pies debido al conflicto armado y a los derribos de varios aviones militares ocurridos durante las jornadas anteriores.
El MH17 volaba apenas 1.000 pies por encima de ese límite, así que, desde el punto de vista normativo, el vuelo era perfectamente legal. Desde el punto de vista de la seguridad aérea, aquella diferencia resultó catastrófica.
La investigación técnica determinó que el avión había sido destruido por un misil Buk de la serie 9M38, lanzado desde una zona controlada por fuerzas separatistas prorrusas.
Por su parte, la investigación judicial estableció posteriormente que el sistema Buk TELAR había sido trasladado desde Rusia y que pertenecía a la 53.ª Brigada de Misiles Antiaéreos del Ejército ruso, con base en Kursk. Después del lanzamiento, fue devuelto a territorio ruso.
En 2022, un tribunal neerlandés condenó a cadena perpetua a Igor Girkin, Serguéi Dubinski y Leonid Járchenko por su participación en el despliegue del sistema y por la muerte de las 298 personas que viajaban a bordo. Un cuarto acusado fue absuelto por falta de pruebas.
La identidad de quienes operaron directamente el lanzador y la cadena completa de mando no han podido ser esclarecidas judicialmente. Sin embargo, la responsabilidad internacional de Rusia ya no constituye únicamente una conclusión política o una atribución derivada de la investigación.
En mayo de 2025, el Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional declaró responsable a la Federación Rusa del derribo. En julio de ese mismo año, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos llegó a la misma conclusión y consideró que Rusia también había agravado el sufrimiento de los familiares mediante su negativa continuada a reconocer su implicación y su obstrucción de las investigaciones. Hoy, con motivo del duodécimo aniversario, la Unión Europea ha vuelto a pedir a Rusia que acepte su responsabilidad y coopere plenamente con los esfuerzos destinados a hacer justicia.
El MH17 dejó, además, una enseñanza esencial para la aviación comercial. Que un espacio aéreo permanezca legalmente abierto no significa necesariamente que sea seguro. Aquel día, otros 160 vuelos comerciales habían atravesado la región antes de que se ordenara su cierre.
La tragedia también mostró cómo la acumulación de explicaciones falsas y contradictorias puede utilizarse para enturbiar hechos que las pruebas permiten reconstruir con bastante claridad.
Hoy recordamos a las 298 personas que viajaban a bordo y recupero el artículo que publiqué sobre el vuelo MH17, su derribo y la campaña de desinformación que lo siguió.