Don Raúl tuvo ese ciber quince años y Byte vivió adentro con él desde el primer día. 💔
Dormía encima de las computadoras, conocía a cada cliente por nombre, y todas las tardes cuando Don Raúl bajaba la cortina Byte se iba con él a su casa porque así era el trato desde siempre — donde iba uno iba el otro, sin discutirlo, sin explicarlo.
Don Raúl murió de un infarto un martes.
El ciber no volvió a abrir, pero Byte siguió llegando todas las mañanas a sentarse frente a la cortina cerrada a esperar que subiera, con esa paciencia que duele más que cualquier llanto, como si ningún martes fuera suficiente razón para cambiar el horario de quince años. Los vecinos le ponen comida y agua en la banqueta pero el gato no se quiere ir de ahí. 💔
Ya van tres semanas.
La familia de Don Raúl vive lejos y no sabe qué hacer con él, y Byte sigue llegando puntual todas las mañanas, se sienta en el mismo lugar, mira la cortina y espera, y a veces cuando alguien pasa muy cerca levanta los ojos como si calculara si puede ser él, y cuando no lo es los vuelve a bajar y sigue esperando. 🐾
Quince años de la misma rutina.
Byte todavía no sabe que la cortina no volverá a subir.
Grandes lecciones de Maquiavelo (parte 5)
"Cuando el ciego recupera la vista, lo primero que tira es el bastón que lo sostuvo en la oscuridad".
Por eso, quien ayuda, lidera o acompaña, debe comprender,que la seguridad nunca está en los favores que da, sino en no volverse indispensable para otros