Nos ha dejado una persona única, de las imposibles de olvidar. Hoy no nos despedimos solo de una figura querida del mundo del póker, sino de un amigo de verdad. De alguien que nos enseñó que una relación profesional podía convertirse en una de las más bonitas y sinceras que hemos vivido.
Odón era alegría. Era entusiasmo. Era detalles. Cuidaba a los jugadores como si fueran de su propia casa: con pastelitos en los descansos, botones de madera, una sonrisa en cada parada del CEP y un cariño infinito hacia todos. Nadie como él ponía tantas ganas y tanto amor en todo lo que hacía.
Con él compartimos mucho más que cartas y torneos. Vimos competir las traineras desde una gabarra, nos dimos un baño improvisado en La Concha, reímos en el spa, cenamos en sociedades gastronómicas, nos perdimos entre pintxopotes, hicimos talleres de gildas… Y nunca olvidaremos aquella visita al frontón más grande del mundo. Recordaremos sus txapela, sus bigotes de noviembre, y aquella rueda de prensa sin prensa.
Cada detalle llevaba su sello. Cada encuentro, una historia. Cada parada, un recuerdo que hoy cobra más valor que nunca.
Nos queda el gran consuelo de haberle conocido y querido. Y la enorme tristeza de no poder volver a abrazarle.
Gracias, Odón. Por tanto. Por todo. Para siempre.
Espectaculares registros el día 1, en el mensual de Casino Bilbao.
Ayer alcanzamos las 100 entradas. Tenemos para hoy,día dos,53 jugadores clasificados y 17 asientos libres para el que se quiera unir a la fiesta.
Dia 2, niveles 1k-1,5k con 40 ciegas de media.
¡TE LO VAS A PERDER!