Todos los grandes héroes de la fe vivieron por un propósito. Ellos estaban más allá de la muchedumbre, vieron la vida desde una perspectiva diferente. No vivieron para agradarse a sí mismos o a los demás, el propósito principal de su vida fue agradar a Dios.
Eres un príncipe en el Reino de Dios. Nada le debes al enemigo: tu vida fue clavada en la cruz del Calvario, en la persona de Jesús. Eres libre para soñar, para vivir, para volar hacia el destino glorioso que Jesús te preparó desde antes de la fundación del mundo.
El hecho de que un hombre comprenda sus debilidades prueba por lo menos que reconoce la magnitud de la obra que se le asignó y que hará de Dios su consejero y fortaleza. (PP)
Para los que aún no las diferencian, “ay” es una interjección que expresa estados de ánimos, “ahí” es un adverbio demostrativo de lugar y “hay” que irse de Cuba.
Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.
Isaías 54:10
¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
Isaías 52:7