Argentina es la parte de la latinidad que los latinos odian.
Porque Argentina se la cree, se crece, mira a otros por encima del hombro, y al latino le enseñaron a agachar la cabeza, a aceptar la humillación como humildad.
El madridista promedio soñaba con ver una final Mbappe v Cristiano y se van a tener que meter por el culo una final entre Messi y Lamine Yamal. Que cosa más bonita es este deporte.
El nivel de pasión, compromiso y unión que tienen los argentinos es imposible de igualar por ninguna selección. Eso les da un +1 en todos los partidos. Para ellos el fútbol es algo mas, es casi la vida, y eso es casi imposible de igualar. Eso te da fuerzas donde no las tienes y hace que remontes cuando nadie se lo espera.
Los últimos cinco minutos de Messi son una salvajada. Asiste en el 1-2 al Cuti Romero, genera una oportunidad clamorosa de Lautaro Martínez tras una jugada extraordinaria y ahora marca el 2-2. Alejándose del embudo de Egipto, él ha empatado esto. Es de otra galaxia.
Es impresionante el miedo que le tienen algunos a Mbappe. El tipo es un fenómeno. El penal fue clarísimo. “No saludo al arquero de Paraguay” en qué parte del reglamento dice que es obligatorio saludar al rival al final del partido. Dejen de llorar.
Los de @DIRECTV sport son una vergüenza en sus comentarios. Lloran por la mentada de madre de Mbappe al paraguayo sin taparse la boca y quieren que lo expulsen comparando con la ley vini.
Pero Cuando un argentino lo hace se calla la boca
Ronald Koeman prefirió jugar con 3 centrales sacrificando a Reijnders y el control del centro del campo contra una Marruecos que precisamente te gesta su superioridad en esa zona.
Rinus Michels y Johan Cruyff retorciéndose en su tumba. Atentado a la historia del fútbol holandés.