LEÓN XIV
Como firme defensora del humanismo secular, debo admitir que hasta hace muy poco jamás me habría planteado abrir una encíclica papal. Las declaraciones de la Iglesia sobre la ciencia o la moral suelen generarme un sano escepticismo. Sin embargo, la figura de este nuevo papa y sus contundentes manifestaciones en debates globales tan cruciales como la lucha contra el racismo y las desigualdades sociales captaron mi atención. Esa frescura y ese compromiso real con los problemas de la calle me hicieron acercarme, por primera vez y con curiosidad, a una lectura de este tipo.
El resultado ha sido una grata sorpresa. Su última encíclica, Magnifica Humanitas, me ha parecido un documento de una lucidez intelectual y una urgencia ética extraordinarias. No hace falta compartir la fe en Dios para suscribir, de principio a fin, su profunda advertencia sobre el rumbo que está tomando la inteligencia artificial.
Lo que más valoro del texto es su rotundo rechazo a la supuesta «neutralidad moral» de la tecnología. El papa da en el clavo al señalar que los algoritmos no operan en el vacío, sino que reflejan los sesgos, la ambición y la lógica de poder de quienes los financian y desarrollan.
Su llamamiento a humanizar la IA resuena con fuerza en cualquiera que se preocupe por el futuro de nuestra sociedad, un futuro y un progreso que, como señala, deben cimentarse en una inteligencia dispuesta a escuchar y en una voluntad que busque lo que une más que lo que separa.
El documento, con audacia y valentía, alerta sobre los riesgos de un progreso desbocado que priorice la optimización y el beneficio económico por encima de la dignidad humana. También advierte del peligro de reducir a las personas a meros datos o de delegar decisiones éticas en sistemas automatizados.
En un panorama donde las grandes corporaciones tecnológicas parecen dictar las reglas del mañana sin apenas contrapesos, que una voz con tanto eco global exija que la IA sirva para liberar al ser humano y no para desbancar su valor es una excelente noticia. Esta encíclica demuestra que, más allá de dogmas divinos, existe un terreno ético común y profundamente terrenal donde creyentes y no creyentes debemos encontrarnos, la defensa incondicional de nuestra propia humanidad frente a la deshumanización tecnológica.
Desde la comisión de paz y reconciliación de la diócesis de Bilbao piden una oración "agradecidos por la vida y la misión" de José María Guibert, quien colaboró con el equipo.
Argazkian Guibert Eusebio Pérez Mayo abadeagaz, Begoñako basilikan.
Maravillosas palabras del papa León XIV en la proclamación de John Henry Newman como doctor de la Iglesia. Merece la pena detenerse en ellas:
"La vida se ilumina no porque seamos ricos, bellos o poderosos. Se ilumina cuando uno descubre en su interior esta verdad: Dios me ha llamado, tengo una vocación, tengo una misión, mi vida sirve para algo más grande que yo mismo. Cada criatura tiene un papel que desempeñar. La contribución que cada uno tiene para ofrecer es de valor único, y la tarea de las comunidades educativas es alentar y valorarla. No lo olvidemos: en el centro de los itinerarios educativos no deben estar individuos abstractos, sino personas de carne y hueso, especialmente aquellas que parecen no producir, según los parámetros de una economía que excluye y mata. Estamos llamados a formar personas, para que brillen como estrellas en su plena dignidad".
El primero de los nuevos retos educativos es la educación a la vida interior. No basta con tener un gran conocimiento científico, si luego no sabemos quiénes somos y cuál es el sentido de la vida. Podemos saber mucho del mundo e ignorar nuestro corazón. Educar a la vida interior significa escuchar nuestra inquietud, no huir de ella ni atiborrarla con lo que no sacia.
¡Estrenamos logo del 150 aniversario!
Como todo acontecimiento importante, la celebración está precedida de un tiempo de preparación que vivimos con ilusión. Por eso compartimos el logo con el que acompañaremos y daremos sentido a este tiempo.
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“Somos llamadas a ser artesanas de esperanza, encarnando una espiritualidad capaz de transformar, de acompañar con compasión y de promover la comunión en un mundo herido y dividido.”
Testimonio de nuestra Coordinadora General, hna. Ángela Cuadra.
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CRISTOFASCISMO
@Infovaticana, una web fundamentalista dirigida por el seudoperiodista Gabriel Ariza ataca al profesor y teólogo @PedroCastelao3 por afirmar que rezar para que Dios haga llover y apague los incendios sitúa la fe al nivel de lo absurdo e infantil. Infovaticana exige que se le retire la licencia teológica a Castelao y se le expulse de la Universidad Pontificia de Comillas, donde ejerce la enseñanza. Castelao ha respondido con elegancia y dignidad, señalando que "Infovaticana dinamita la comunión en la Iglesia, porque, al mentir y manipular, divide, encona y enfrenta y así, hace imposible que se pueda dialogar, discrepar y criticar con confianza, educación, libertad y altura".
Lejos de contribuir a la propagación del Evangelio, Infovaticana pisotea su mensaje de fraternidad y esperanza, alimentando el odio y los prejuicios. Su dogmatismo miope e intransigente es un claro ejemplo de cristofascismo. Su línea editorial coincide con la de VOX. No hay un ápice de decencia o fraternidad en sus artículos. Sus colaboradores manipulan el mensaje cristiano para ponerlo al servicio de la ultraderecha. Desgraciadamente, muchas personas creen que su discurso integrista expresa los valores del cristianismo, cuando en realidad no pueden desviarse más de las enseñanzas de Jesús, que compartió la mesa con los parias de la Tierra y se enfrentó al poder político y religioso de su época.
Celebro que Pedro Castelao haga teología y deploro que Infovaticana deforme el Evangelio con el propósito de dividir y envenenar a la sociedad. Espero que las aulas de Castelao se llenen y espero que algún día el Vaticano consiga cerrar la web Infovaticana, como ya intentó el papa Francisco. Sus artículos constituyen una ofensa para cualquier conciencia verdaderamente cristiana.
Hoy más que nunca, la humanidad clama y pide la paz. Es un grito que exige responsabilidad y razón, y no debe ser sofocado por el estruendo de las armas ni por las palabras retóricas que incitan al conflicto. Todo miembro de la comunidad internacional tiene la responsabilidad moral de detener la tragedia de la guerra, antes de que se convierta en una vorágine irreparable. No existen conflictos “lejanos” cuando está en juego la dignidad humana.
Perichoresis o la danza de la Santísima Trinidad
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Imagina una danza. Pero no una cualquiera, sino una donde los movimientos de los bailarines se entrelazan con tal armonía que, aunque claramente distintos, parecen uno solo.
Esta es la imagen más utilizada por los Padres Capadocios, allá por el siglo IV, para describir uno de los misterios más profundos del cristianismo: la Santísima Trinidad.
San Basilio de Cesarea, san Gregorio Nacianceno y san Gregorio de Nisa describían esta relación íntima y eterna como "perichoresis".
Se trata de un término que proviene del griego "περιχώρησις" (perikhōrēsis), compuesto por "peri" (alrededor) y "chorein" (contener o moverse), y que evoca una danza circular, donde los tres participantes -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, en constante movimiento, mantienen su individualidad mientras se relacionan íntimamente con los demás.
Esta antigua metáfora sigue hablando de cómo la diversidad no solo puede coexistir con la unidad, sino que además la enriquece. La perichoresis nos ofrece una visión diferente a este mundo de tantas divisiones y conflictos: la de una comunidad donde las diferencias no son motivo de discordia, sino fuentes de una armonía más profunda.
Como en una danza, cada persona en la comunidad tiene un movimiento único que contribuir, y cada uno depende de los demás para crear un conjunto armonioso. Algo que Karl Rahner explicaba muy bien al referirse a la interrelación trinitaria como modelo para la comunión humana. Familias, comunidades y sociedades florecen cuando reconocen y practican esta interdependencia, buscando el bienestar común y apoyándose mutuamente en un espíritu de solidaridad y cuidado mutuo. Y es que nuestras relaciones no son simplemente opcionales, sino esenciales para nuestra existencia y realización.
Esta idea de interdependencia y movimiento conjunto puede ser esencial en estos tiempos en los que hemos exacerbado el individualismo. En una sociedad que a menudo premia al autosuficiente y margina al dependiente, la perichoresis nos recuerda que nuestra verdadera fuerza reside en nuestra capacidad de conectar, de moverse al unísono sin perder lo que nos hace únicos.
En la práctica, esto se traduce en una ética de empatía y cooperación. Si cada uno de nosotros es una persona distinta en la danza de la comunidad, entonces cada fallo, cada paso en falso de uno, afecta a todo el conjunto. Aprender a moverse juntos, respetando los ritmos y los espacios de cada cual, es fundamental para construir una comunidad más justa y compasiva. Y en ello, podemos encontrar una estética inspiradora. Una idea que alcanzó su máximo desarrollo con las aportaciones de Hans von Balthasar. Para este gran teólogo, la perichoresis no solo es una verdad teológica, sino también una fuente de profunda belleza. Nos invita a ver cómo la armonía y el dinamismo de la vida trinitaria reflejan la más alta forma de belleza, una belleza que no es estática, sino viva y relacional. Es un flujo constante de dar y recibir, un intercambio dinámico que refleja cómo deberíamos vivir en relación con los demás. Este movimiento evita que las relaciones se estanquen o se vuelvan co-dependientes.
Para san Juan de la Cruz, la unión con Dios es lo que nos permite participar en esta danza trinitaria de amor. En sus escritos, el místico describe como la oración y la contemplación nos acercan a la relación más íntima y pura con Dios, comparable a los movimientos perfectamente coordinados de una danza. Ahí es donde se descubre el corazón de la santidad: vivir en un amor tan puro y profundo que nos une no solo con Dios, sino también con los demás.
La perichoresis nos desafía a mirar más allá de nosotros mismos, a superar el egoísmo que nos aísla y las divisiones que nos separan. Nos llama a vivir en comunión, a sacrificar nuestro propio interés por el bien de los demás, y a amar de manera incondicional. Nos enseña que la santidad no es un ideal lejano, sino una realidad que podemos vivir día a día, en cada interacción y en cada relación.
En esta danza eterna, reflejamos el misterio divino en nuestras vidas cotidianas, encontrando en cada gesto de amor y en cada acto de solidaridad una participación en la belleza y la unidad de la Trinidad. Cada paso que damos en armonía con los demás es un eco de ese amor trinitario que nos invita a todos a movernos juntos, en una sinfonía de vida.
La invitación está ahí: levantemos la mirada, escuchemos la música trinitaria y unámonos a este baile eterno que nos llama a una vida de amor y unidad.
Hoy nos toca despedir, pero sobre todo agradecer. Gracias, Carmen, por tu generosidad, por esa foma tan tuya de estar siempre con una sonrisa y una palabra amable. Nos quedamos con tu luz y todo el amor que derramaste sin medida. 🫶
En nuestra apuesta por la #CiudadaníaGlobal, nos unimos al día de la madre tierra para asumir el cuidado del bien común como forma de vida y hacemos propias las palabras del Papa Francisco en su encíclica Laudato Sí.
Tras un mes de visitas, formación y acompañamiento, Guadalupe Hoyos vuelve a España con agradecimiento por la acogida y el trabajo compartido. Concluye su viaje a Angola en la Provincia Nossa Senhora Rainha.
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Decimos adiós a nuestra Hermana Viqui Molins. Hoy sentimos su ausencia, pero también damos gracias por tanta vida compartida, por tanto don generoso entregado.
Nos queda su legado, su recuerdo y su insaciable afán de hacerlo todo por Jesús.
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¡¡Muchas felicidades a @ongdFundEO !!
Hoy, día Mundial de la Justicia Social nos unimos a la ONGD de la Compañía y agradecemos el trabajo y la entrega de tantas voluntarias y voluntarios de la Familia teresiana implicados en su misión:
#FundEO#Alia2#DíaMundialDeLaJusticiaSocial
Hoy traemos a la oración de manera especial el deseo de sentirnos más hermanos. Hoy especialmente pedimos el don de estar atentos y nos preguntamos como San Alberto Hurtado…¿A quiénes amar? A todos mis hermanos de humanidad.