@jaimeberenguer Tranquilo que serán vehículos de alta gama con etiqueta 0 y esos pueden entrar en la ciudad, no como el cutre autónomo con la furgo contaminante con la que se gana la vida
@larotesmeyer Cada paso es difícil. Pero el proceso de escolarización lo es el doble. Luchar por tu hijo y contra en sistema. Que descanso cuando se encuentra un sitio adecuado. Suerte.
@MeleroGinz71827 ¿Es cierto entonces que no tiene ningún título en España? Creí que lo de Rusia y el título fotocopiado era un bulo. Todo es tan “particular”… Cada día una sorpresa.
@ruben_arauzo Todas cumplen la ley sobre el papel. Libertad de forma de acceso y libertad de ideario,( no obligación de ofrecer otras religiones). Solo duda de la 4 si las competencias de la materia excluida en 1ro no se compensa en otros cursos.
@Trobairitz5@abc_es Pues que los padres indican que eso un indicio claro de la dejadez de la escuela porque solo pudo ser consumido en horario escolar. Es lo que explica el artículo.
@angeltrampas@abc_es Debe ser una cuestión lectora porque lo que he entendido yo va en consonancia con lo que denuncian los padres a lo largo del artículo.
La administración educativa nos miente con estadísticas de plástico mientras oculta la realidad de los centros. Abro hilo sobre los 5 datos "malditos" que nadie se atreve a recoger porque harían caer el sistema. 🧵va...
@RaulSolisUE Ja ja ja, recuerdo en mi barriada algún zoquete que dejo los estudios muy pronto y cuando nos veía al resto sacar los estudios adelante a base de enlazar becas, no salir el finde ni a comprar pipas y usar los mismos zapatos 4 años, venía con este cuento.
Los médicos llevan semanas en huelga porque quieren unas condiciones laborales dignas.
Los están llamando clasistas, que cobran demasiado y que deberían ser como cualquier camarero.
Mis respetos a una profesión tan difícil e importante en nuestras vidas. Mi apoyo a vuestras reivindicaciones.
Si no lo cuento reviento. El hermano de mi pareja lleva dos semanas ingresado en la UCI del hospital virgen Macarena, el sábado nos dieron la noticia de que está con un cáncer de digestivo, con metástasis en varios órganos vitales y que no tiene solución. Que lo pasarían a 👇
@javierburonc Pues será que solo te codeas con gente rica porque yo solo conozco gente trabajando de camarera, enfermera, arquitecta o cocinera para ahorrar un poco y poder independizarse aquí porque la vivienda está imposible y los sueldos muy por debajo de lo que se necesita para pagarla.
@joseasekas Es importante que las personas sin autorización de residencia sepan que pueden abrir una cuenta como no residentes, acceder a asistencia sanitaria y a serv. sociales básicos y, que, además de los dchos inalienables, disponen otros como el de justicia gratuita y acceso a padrón
@manumrtn Ah no? Salvo que conozca a la persona y ya nos tengamos confianza el pan, el café y la bolsa del supermercado la pido tratando de usted a quien me preste cualquier servicio o me atienda.
@olordelluvia@CanalRed_TV@irezugasti Pues los venezolanos con los que comparto vecindario no parecen muy de clase privilegiada y no opinan igual. No me atrevería yo a opinar tan alegremente sobre la vida de otros solo leyendo el libro.
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
@AlejandroCence2@JaimePalomera Esto no es cierto. Lo que sí es cierto es que la tasa de vivienda pública es de las mas altas con un parque público del 30%. España no llega al 2%. Nuestros políticos nunca han hecho sus deberes.