"NO NOS ABANDONÉIS
OS NECESITAMOS"
Lo ha dicho Vivas ENTRE LÁGRIMAS porque sabe que de repente Ceuta ha salido de los informativos.
Si vas a hacer un Rt hoy, hazlo a este post.
CEUTA, NO TE OLVIDAMOS
Cayetana Álvarez de Toledo (PP), a Bolaños: «Toda su política de vivienda cabe en una línea. El Gobierno le puso un piso a una puta en la plaza de España».
Este sábado dos invasores han violado brutalmente a una menor en Ceuta hasta el punto de que tuvo que intervenir la Policía y reanimarla.
⁉️ ¿Y cuál fue la respuesta del Gobierno? EL SILENCIO.
Esa es la normalidad a la que han sometido a los ceutíes, ¿les parece normal lo que está ocurriendo en Ceuta?
Para reflexionar....
Durante siglos, los monarcas españoles entendieron su legitimidad a través de la expansión, la unificación y la defensa estricta de sus territorios frente a cualquier injerencia externa.
La historia de España no se puede entender sin su misión providencial. Al comparar a los monarcas de las edades Media y Moderna con la Corona actual, se evidencia un cambio radical: el paso de unos reyes que gobernaban con la cruz como estandarte, a una institución integrada en los dictados de los poderes globales.
Durante siglos, la legitimidad de los reyes de España no dependía de la aprobación de potencias extranjeras, sino de su compromiso con la Cristiandad.
La monarquía era la espada que defendía la Verdad frente a sus enemigos.
Monarcas como Alfonso VIII o Fernando III el Santo combatieron durante siglos para recuperar la tierra hispana y restaurar los altares católicos, expulsando al invasor islámico.
Isabel y Fernando unificaron los reinos bajo una misma fe, financiaron la evangelización de un nuevo continente y convirtieron a España en el baluarte espiritual del mundo.
Carlos I y Felipe II asumieron el liderazgo de la Contrarreforma y la contención del Imperio Otomano. Victorias épicas como la de Lepanto demostraron que la Corona española no pactaba con los enemigos de la fe; los combatía para proteger la civilización occidental.
En este periodo, el orgullo nacional y la Fe Católica eran indisolubles.
España era un Imperio porque servía a una causa eterna.
En la actualidad la apostasía institucional y la sumisión globalista, ha renunciado a su identidad fundacional, sustituyendo los principios católicos por los dogmas que dictan los organismos internacionales.
Los monarcas actuales asumen un rol estrictamente laico, silenciando el pasado católico de la nación para no incomodar a las minorías ni a las corrientes ideológicas de la modernidad.
En lugar de defender la soberanía y la fe frente al exterior, la Corona actúa hoy como embajadora de directrices globalistas (como la Agenda 2030), que promueven un relativismo cultural y moral ajeno a la tradición española.
Mientras los antiguos reyes entregaban su vida combatiendo al infiel y preservando la independencia espiritual del país, la percepción actual es la de una institución sometida a las élites internacionales, entregando la soberanía a cambio de aceptación exterior.
España fue grande cuando sus reyes se postraban únicamente ante Dios y defendían su fe sin complejos frente al mundo. Hoy, al cambiar el estandarte de la Cruz por el de las organizaciones supranacionales, la Corona corre el riesgo de perder no solo su soberanía, sino su propia razón de ser.
¿Puede sobrevivir una nación que cambia su misión histórica y espiritual por los dictados de potencias extranjeras?
¿Hacia dónde camina un país que cambia el orgullo de su historia por las exigencias de agendas extranjeras?
@JaviSantamarta@Lanoche_24h@xabierfortes Hola Javier, ahora que veo la imagen de tu camisa que me gusta 😍 te agradecería que si algún día vuelves al programa “Todo es mentira”, aclares que la Cruz de Borgoña NO es un símbolo fascista como afirmó en el mismo programa Pablo Echenique sin que nadie lo desmintiera 😉
Detrás de la imagen de la reina poderosa, piadosa y estricta que unificó España, se esconde la historia de una mujer marcada por el dolor personal.
Su vida íntima estuvo lejos de ser un cuento de hadas: la sombra de las infidelidades, los traumas gestacionales y una estela de muertes familiares destrozaron su fachada de felicidad conyugal.
Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casaron por amor (y estrategia) en octubre de 1469, sin embargo, la lealtad conyugal del rey brilló por su ausencia.
El Rey Católico tuvo varias amantes conocidas tanto antes como durante su matrimonio.
Las infidelidades de Fernando no fueron solo un rumor de pasillo; dejaron descendencia reconocida que Isabel tuvo que tolerar e integrar en la dinámica de la corte.
Aldonza Roig de Ivorra fue su amante más estable y célebre antes y al inicio de su matrimonio. Con ella tuvo a Alonso de Aragón (a quien Fernando reconoció muy pronto y convirtió en arzobispo de Zaragoza y de Valencia, además de virrey) y a Juana de Aragón.
También tuvo hijas con mujeres de muy distinta procedencia, como Ursolina della Penna ("la bella di Perugia"), Toda de Larrea o una mujer noble portuguesa apellidada Pereira. Dos de estas hijas ilegítimas (ambas llamadas María) terminaron recluidas y como abadesas en el Monasterio de Madrigal de las Altas Torres, y curiosamente no supieron que eran hijas del rey hasta después de la muerte de la reina Isabel.
Aunque las leyes de la época normalizaban la "necesidad masculina" de tener hijos fuera del matrimonio, para una mujer como Isabel, con el concepto del honor y la moral tan férreo, las infidelidades de su esposo supusieron humillaciones públicas constantes y profundas discusiones privadas.
La realidad íntima de Isabel estuvo plagada de traiciones y, sobre todo, de golpes tan dolorosos que los cronistas de la época no dudaron en calificar como "puñales clavados en su corazón".
Isabel cumplió con su deber dinástico teniendo cinco hijos, pero el camino de la maternidad en el siglo XV estuvo lleno de riesgos físicos extremos y, según apuntan crónicas e historiadores, pérdidas gestacionales (abortos espontáneos) que pusieron en riesgo su vida en más de una ocasión, agravados por el desgaste físico continuo y las fiebres. Su cuerpo pagó un peaje altísimo por mantener viva la línea de sucesión.
Los embarazos constantes, sumados a las largas jornadas a caballo recorriendo Castilla para sofocar revueltas (en plena campaña militar muchas veces estando encinta), deterioraron su salud de forma prematura.
Si algo destruyó a #IsabellaCatólica en sus últimos años de vida no fueron las guerras ni las intrigas políticas, sino la trágica muerte de casi todos sus hijos, lo que condenó a la dinastía a la ruina emocional.
-En octubre de 1497 fallece Juan, su único hijo varón y gran esperanza de la corona, a los 19 años de edad y pocos meses después de casarse.
Las crónicas de la época llegaron a culpar irónicamente de su muerte prematura a "un exceso de apetito sexual" con su joven esposa.
-Isabel, la primogénita, falleció en 1498 de sobreparto poco después de dar a luz al infante Miguel de la Paz, quien también murió siendo un niño pequeño.
-El destino desgarrador de Juana. Ver cómo su heredera legítima enloquecía de amor, celos y encierros por culpa de Felipe el Hermoso, terminó por romper el alma de la reina en su lecho de muerte.
#IsabellaCatólica no murió de vejez, sino de un profundo desgaste físico y moral.
A los 50 años, ya era una mujer físicamente exhausta, con dolores crónicos y signos claros de envejecimiento acelerado.
Los verdaderos puñales que la derrotaron no vinieron de sus enemigos en el campo de batalla, sino de la implacable tragedia de su propia sangre.
#IsabellaCatólica
Ceuta is Spain 🇪🇸 — national sovereignty and territorial integrity are non-negotiable.
Ceuta is Europe 🇪🇺— Ceuta’s border is Europe’s border.
Europe stands with you and the people of Ceuta, dear President @JuanVivasLara. Order and security must be restored.
¿Qué ocurre cuando un país decide que su propia historia es demasiado "incómoda" para ser enseñada con rigor?
Lo que estamos viviendo con los sucesivos planes educativos en España no es un cambio metodológico inocente; es un vaciado identitario en toda regla.
Se ha impuesto una tendencia pedagógica que penaliza la memoria cronológica, sustituye los grandes hitos por conceptos abstractos y fragmenta el relato nacional en diecisiete versiones autonómicas irreconocibles entre sí.
El caso de la Reconquista es, probablemente, el síntoma más grave de esta amnesia inducida. Hablamos de un proceso político, militar y cultural de ocho siglos que define de manera inequívoca lo que hoy es España: sus fronteras, sus leyes, sus instituciones, su lengua y su carácter. Sin embargo, en los libros de texto actuales, este pilar fundacional apenas ocupa un espacio residual.
En el peor de los casos, se camufla bajo eufemismos políticamente correctos para evitar la palabra "Reconquista", reduciendo una epopeya de ochocientos años a una mera "coexistencia pacífica" o a una simple evolución económica medieval.
En lugar de explicar con orgullo cómo unos núcleos de resistencia en el norte lograron, a base de tesón, fe y estrategia, cohesionar una nación y frenar la expansión de los imperios almohade y almorávide, los nuevos currículos prefieren diluir el proceso. Se evita mencionar batallas clave como las Navas de Tolosa o figuras como Fernando III el Santo o los #ReyesCatólicos para no "herir sensibilidades" o no fomentar el "nacionalismo".
Para colmo, dividimos el relato en 17 versiones autonómicas.
El resultado es surrealista: un alumno de una comunidad estudia la Edad Media como si las fronteras de su autonomía hubieran existido siempre, ignorando por completo las gestas del reino vecino.
Nos da miedo la épica, nos asustan nuestros héroes y nos avergüenza nuestra propia bandera histórica.
El problema no es que los jóvenes de hoy no quieran saber de dónde vienen; el problema es que el sistema educativo les está enseñando que venir de donde vienen es algo que hay que pedir perdón por estudiar.
Hoy, los estudiantes memorizan conceptos sociológicos difusos, pero ignoran las figuras que forjaron su civilización como don Pelayo, reducido a un mito menor, olvidando que el núcleo de resistencia en Covadonga fue el germen institucional de los reinos cristianos, o el Cid Campeador, una de las figuras militares más brillantes de la Europa medieval, cuya realidad histórica supera a la leyenda, hoy es un absoluto desconocido para la mayoría de los adolescentes.
La gesta de las Navas de Tolosa (1212), el verdadero punto de inflexión que cambió el destino de Occidente frente al Imperio Almohade, se despacha a menudo en unas pocas líneas.
La Toma de Granada por los #ReyesCatólicos en 1492, el año en que España nace como Estado moderno y se proyecta hacia América, se estudia con complejos, minimizando el impacto global de la monarquía hispánica.
Esta marginación de nuestros héroes no es casual. Responde a un complejo profundamente español que asocia el orgullo por el pasado con el chovinismo o la ideología.
Mientras Francia ensalza a Napoleón o Juana de Arco y el mundo anglosajón mitifica a sus reyes y generales, en España se esconde a los nuestros para no "ofender" o para no generar tensiones políticas.
El resultado es una generación desconectada de sus raíces.
Un alumno actual puede terminar la educación obligatoria sabiendo analizar una gráfica de flujos migratorios medievales, pero siendo incapaz de ubicar cronológicamente a los personajes que defendieron y construyeron su tierra.
La historia de España es fascinante, compleja, llena de luces y sombras, pero sobre todo es nuestra.
Exigir que se enseñe con rigor, con su cronología correspondiente y devolviendo el honor a quienes la protagonizaron, no es una opción ideológica: es un deber cultural y un acto de respeto hacia el futuro de nuestro país.
La educación en la corte de #IsabellaCatólica supuso una auténtica revolución cultural y pedagógica en la península ibérica.
Consciente de que el saber era una herramienta fundamental para consolidar el poder del Estado y modernizar la monarquía, la propia reina se convirtió en promotora del humanismo, transformando su corte en un foco de saber donde tanto los príncipes como la nobleza cortesana recibieron una formación sin precedentes.
Durante su propia infancia en Arévalo, la educación de Isabel había sido relativamente sencilla y austera, marcada por una profunda religiosidad. Sin embargo, al subir al trono, entendió que el Renacimiento exigía una élite intelectualizada.
Impulsó la instrucción no solo para los varones herederos, sino de manera muy notable para sus hijas (las infantas), rompiendo con la tradición medieval que relegaba a las mujeres a un papel meramente doméstico.
Para Isabel, dominar las lenguas clásicas (especialmente el latín, idioma de la diplomacia, la Iglesia y los tratados internacionales) era indispensable para que sus hijos compitieran de igual a igual en la escena europea.
Para llevar a cabo este ambicioso plan educativo, la corte se rodeó de las mentes más brillantes de la época, tanto nacionales como extranjeras, como Beatriz Galindo ("La Latina"), escritora y latinista excepcional, fue llamada por la reina para enseñar latín a la propia soberana y actuar como preceptora de las infantas; Lucio Marineo Sículo, humanista italiano, que llegó a la corte castellana con el II conde de Tendilla, y fue el encargado de fomentar el estudio de la gramática, la retórica y la historia clásica entre los jóvenes nobles.
O Pedro Mártir de Anglería, cronista e instructor de los pajes y jóvenes de la alta nobleza que se criaban en palacio.
La educación cortesana combinaba el rigor intelectual del Renacimiento con las habilidades físicas y sociales propias de la aristocracia bajomedieval.
Las materias y disciplinas abarcaban las letras y humanidades como el latín clásico, retórica, historia, filosofía y lectura de textos sagrados y clásicos.
Artes y habilidades sociales como la música (tañer instrumentos y cantar), danza, poesía, manejo de la etiqueta cortesana (moderación en la mesa, mesura en la voz y los gestos) y juegos de estrategia como el ajedrez.
Y destrezas físicas y caballerescas como la equitación, caza, esgrima, natación y manejo de armas (arco y ballesta), consideradas vitales tanto para hombres, como parte de la formación de los príncipes.
El ejemplo más claro del éxito de este modelo educativo se vio reflejado en las hijas de los #ReyesCatólicos (Isabel, Juana, María y Catalina), quienes sorprendieron a las cortes europeas por su erudición.
Paralelamente, la atmósfera cultural de la corte propició que otras mujeres ajenas a la realeza, como la célebre escritora Luisa de Medrano, encontrasen un clima propicio para el desarrollo intelectual.
La educación del príncipe don Juan (1478–1497), hijo único varón de los #ReyesCatólicos y heredero de las coronas de Castilla y Aragón, fue la cúspide del proyecto educativo humanista de la monarquía.
Los reyes sabían que Juan estaba llamado a ser el primer emperador de una Hispania unida, por lo que diseñaron para su formación un plan tan exigente como exclusivo.
Para los #ReyesCatólicos, la educación de Juan no era solo un asunto académico, sino una cuestión de Estado de máxima prioridad.
Su formación combinó la tradición caballeresca medieval con las nuevas corrientes del humanismo renacentista. El objetivo era formar a un gobernante culto, prudente, piadoso y con una sólida preparación militar.
Al igual que sus hermanas, el príncipe contó con tutores de primer nivel, seleccionados personalmente por la reina Isabel.
El humanista italiano Pedro Mártir de Anglería fue el encargado de dirigir su educación intelectual a partir de 1487. En su palacio, Pedro Mártir reunió a los hijos de la alta nobleza para que estudiasen junto al príncipe, creando una atmósfera de sana competitividad.
Fray Diego de Deza, religioso y teólogo de enorme influencia (posteriormente arzobispo y confesor real), fue el encargado de velar por su sólida formación moral y religiosa.
La formación militar y física estuvo a cargo de curtidos capitanes y caballeros de la corte que le instruyeron en el manejo de las armas, la equitación y las tácticas de guerra propias de la época.
Las crónicas de la época señalan que el príncipe Juan era un joven inteligente y dotado de gran sensibilidad artística (tocaba varios instrumentos y era aficionado a la poesía), pero que en ocasiones mostraba cierta resistencia al estudio riguroso de las letras clásicas, prefiriendo los ejercicios caballerescos o la caza. Ante esto, los reyes y sus maestros aplicaban una disciplina estricta.
Hoy nos queda la lección de que los grandes cambios políticos y sociales nunca ocurren por casualidad: se forjan en las aulas, en el fomento del pensamiento crítico y en la convicción de que la cultura es la mejor herramienta de transformación.
Los #ReyesCatólicos entendieron que un reino culto es, ante todo, un reino fuerte.
Esta pintura, de marcado encuadre romántico, representa una escena idealizada en la corte de la reina #IsabellaCatólica.
La obra se debe a Isidoro Lozano y fue presentada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864 y adquirida por el gobierno para el Museo del Prado.
Nuestra Copa del Mundo no podía haber elegido mejor lugar para iniciar la #NationsLeague.
🫂 Ceuta, pueblo ceutí: el camino empieza con vosotros.
#VamosEspaña
Nuestra Copa del Mundo no podía haber elegido mejor lugar para iniciar la #NationsLeague.
🫂 Ceuta, pueblo ceutí: el camino empieza con vosotros.
#VamosEspaña
Aprobada la resolución sobre Ceuta en el Parlamento Europeo.
El mensaje es cristalino: Ceuta es España y Ceuta es Europa. Quien atente contra su integridad debe responder por ello.
El voto en contra del PSOE y el resto de la izquierda española los retrata. Antes con Marruecos que con Ceuta, Europa y España.
Feliz Día de Melilla! Cumplimos 529 años. Somos varias culturas unidas en el respeto, paz, libertad y solidaridad. Orgullosos de ser españoles! Viva Melilla y Viva España!
💥 La portavoz del PP a Carlos Cuerpo: «Deje de repetirlo porque se van a pensar que es usted un ignorante».
‼️ «¿Van a dejar caer Ceuta? No se lo van a perdonar jamás los españoles».