—¿Qué sentido tiene la lluvia, si no hemos de permitir que nos empape los sentidos?— se preguntaba—Que nos empape los sentidos, sí, porque de alguna manera lo hace.
(Continúa)
O por último ejemplo, una pareja de enamorados que copiando más que homenajeando una escena del cine clásico se besan bajo la lluvia para sumarle sublimidad al asunto.