El nivel de paz mental que te da llegar a un viernes, esquivar cualquier plan que implique socializar, pedir comida rica y maratonear una serie en pijama, no lo cambio por nada.
Yo solía repetirme a mí misma: “Tal vez están pasando por algo”, pero después me di cuenta de que yo también estoy pasando por cosas y jamás me comportaría de esa forma.
Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
No hablo mucho de tu partida, prefiero guardarla para mí. Pero cada vez que intento ponerlo en palabras, se me hace un nudo en la garganta. Aún me cuesta aceptar que ya no estás, que la vida sigue sin ti.