A las comisiones económicas llegaron docenas de proposiciones con solicitudes de aumento del gasto para todo tipo de ideas.
Los congresistas no entienden nada. Piensan que la vida se juega con billetes de monopolio. Son unos irresponsables.
📣 El arte de endeudarse sin subir la deuda
1️⃣ El gobierno saliente repite que casi no se endeudó: recibió la deuda en 58% del PIB y la entrega en 59%. Apenas un punto en cuatro años.
2️⃣ Esto es un reto a la inteligencia. ¿Cómo acumula los déficits más grandes de la historia, que por definición se tapan con deuda, y al mismo tiempo sale con que apenas se endeudó?
3️⃣ La respuesta: el dólar. Mientras el Gobierno se endeudaba, la divisa se desplomó de $4.900 a $3.100. Como una parte importante de la deuda está en dólares, su valor en pesos cayó solo.
4️⃣ En plata blanca, eso fue un regalo del dólar de siete puntos del PIB. Si de verdad no se hubiera endeudado, debería estar devolviendo la deuda en 51%. Pero nos la devuelve en 59%.
5️⃣ Y sería 61% si metemos los canjes que investiga la Contraloría.
💡 En plata blanca: una deuda sobre PIB estable no significa que no se endeudaron. Se endeudaron en 10% del PIB, casi lo mismo que en la pandemia.
Está más alterado Petro por la baja de alias Bendito Menor, el mismo que su Paz Total protegía, que cuando le dispararon a Miguel Uribe. No es un lapsus: es el mapa de con quién se identifica y a quién le importa.
📣 Me parece muy bueno el ejercicio de La Silla Vacía sobre el presupuesto.
1️⃣ Es cierto: la mitad del aumento era necesaria, $28 bn. Y la otra mitad fue una decisión discrecional: $31 bn en mayores amortizaciones.
2️⃣ Pero discrecional no significa arbitraria. Petro proponía pagar solo 30% de los vencimientos de deuda de 2027, algo sin precedente. ADLE escogió 63%, prácticamente el promedio histórico, llevando el presupuesto a $635 bn. Según el rango de los últimos ocho años, podía quedar entre $615 y $663 bn. Así que, cualquiera que fuera la decisión, el presupuesto no se podía reducir: tenía que aumentar entre $40 y $90 bn.
3️⃣ Ahora, tampoco podemos decir que $40 sea lo mismo que $90 bn. Ahí el ejercicio es muy valioso y cambia mucho el mensaje político. Pero para los mercados el juego es diferente. Si anuncio un aumento de $40 bn pateando casi 60% de la deuda, esa deuda no desaparece. Desde 2023, cuando se sobrestimaron ingresos para el 2024, debería estar claro que mejorar el titular no ha servido para bajar las tasas: los inversionistas ya se saben ese truco. Después de tres años de maquillar el titular, separarse de esa práctica ayuda, aunque por ahora sea apenas sobre el papel.
4️⃣ Finalmente, misma vara para ambos. Es posible que ADLE termine pateando más deuda de la que hoy tiene programada. Si sucede, el mercado también se lo cobrará y los analistas debemos ser claros: eso tampoco puede venderse como austeridad.
Cuando un petrista les hable de terrorismo, recuérdenle que el terrorismo creció un 65% durante el gobierno de Petro.
Pasamos de 2642 a 4360 casos en cuatro años. Les entregaron el país a los grupos armados.
¿Por qué las personas de izquierda tienden a tener peor salud mental que las de derecha?
Una de las posibles respuestas que propone el psicólogo Jonathan Haidt tiene qué ver con el "Locus de control".
Las personas de izquierda tienden a creer que los eventos en su vida están fuera de su control y obedecen únicamente a variables externas: la desigualdad, el capitalismo o las multinacionales. Eso es locus externo.
Por eso su rechazo al papel del mérito: hagas lo que hagas estás condenado por fuerzas exteriores muy poderosas. El racismo, el clasismo, el patriarcado, el abelardismo, en fin.
El "locus de control externo" está asociado a depresión y ansiedad.
No es solo una "batalla cultural" es una disputa por la salud mental de una generación.
El petrismo tuvo 4 años para dar soluciones de vivienda a las personas en el Chocó.
No hicieron un soberano culo.
Ahora le exigen a Abelardo que en tiempo récord haga lo que Petro no hizo.
Se acordaron del Chocó después del terremoto y ahora que son oposición. Carroña pura.
After 11 years as a sports columnist at the Seattle Times, I have decided to resign. It was entirely my choice, and it was not an easy one. The impetus was the Times declining to run a column I wrote from the perspective of two female student athletes who were opposed to competing against biological males. It was one of several pieces of mine that had been spiked, and I no longer felt like I could properly do my job as a columnist. I lay out the situation in greater detail in the link below, but I want to say that I enjoyed my time with the paper, find the talent there to be immense, and have no animosity toward anyone who works there. It was just time for a change.
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Comenzaron intentando desconocer el resultado electoral. Hablaron de fraude, sembraron dudas, cuestionaron la legitimidad del presidente electo y buscaron por todos los medios una prueba que nunca apareció. Después vino la doble ciudadanía, de inmediato judicialmente intrascendente. Más tarde, la convocatoria a la desobediencia civil, que prácticamente nadie está acompañando.
Crean una controversia, amplifican durante unos días y convierten cualquier cosa en algo que parece escandaloso. Cuando el asunto se agota, inmediatamente pasan a lo siguiente.
Así fue también con la Presidencia del Senado. Presentaron el resultado como una derrota política del nuevo gobierno, cuando lo que hizo Abelardo fue marcar una posición dejando clara su preferencia pero sin convertir al Congreso en un apéndice del ejecutivo. La paradoja terminó siendo que para celebrar la supuesta derrota, tuvieron que aliarse con sus enemigos naturales.
Luego ocurrió con la decisión del presidente de posesionarse en una guarnición militar. Fue presentado como una extravagancia, incluso una amenaza institucional. La controversia ocupó los titulares que querían, pero al final todo aquel estruendo terminó reducido a lo que era, una decisión de carácter simbólico en reconocimiento a las Fuerzas Militares. Después de tanta alarma, no pasó absolutamente nada.
Entonces apareció Barranquilla. La nueva sede de la Presidencia fue presentada con toda clase de exageraciones. Llegaron a mostrarla como una especie de Casa Blanca recién construida para satisfacer un capricho presidencial, hasta que la realidad resultó bastante menos cinematográfica. Apenas se trataba de una antigua edificación militar adaptada para albergar funciones de la Presidencia.
Antes ya habían intentado escandalizar la cooperación del BID. Que si los recursos eran para el empalme o si correspondían a proyectos técnicos, que si el BID había dicho esto o aquello. Sesenta millones de dólares convertidos en otra tormenta política, aunque no fueran recursos del Estado colombiano, no constituyeran un préstamo y su eventual utilización estuviera sometida a controles.
Después llegaron los ministros.
Como resultó difícil cuestionar la trayectoria profesional del gabinete, comenzaron a buscar asociaciones políticas y parentescos para intentar descalificar nombramientos, aunque nada permita todavía evaluar la capacidad o el desempeño de los funcionarios.
Y cuando el país enfrentó las consecuencias del temblor, tampoco hubo tregua.
Mientras sectores civiles y empresariales han dado su respaldo al Gobierno comprometiendo cifras multimillonarias para la reconstrucción, el debate que quieren imponer es otro. Incluso un gesto tan mínimo como entregar balones a unos niños, para que en medio de la tragedia puedan de alguna manera reconfortarse jugando, ha servido de munición canalla para atacar al Gobierno.
Ni una sola vez un acto de reconocimiento a lo conseguido por el presidente y sus ministros. Ni una sola vez un mensaje de aprobación a la solidaridad de los empresarios.
Antes que reconocer la movilización alrededor de la emergencia, prefirieron caricaturizar un gesto del presidente saludando a unas personas.
Ahora pretenden la cabeza de un ministro por la única razón de unas fotografías en la playa durante un fin de semana en familia. Podrá discutirse si fue oportuno, podrá considerarse incluso un acto indelicado dadas las circunstancias, pero de ahí a convertirlo en prueba de indolencia para exigir su salida, existe una distancia enorme.
El problema de fondo es que no estamos ante una sucesión espontánea de críticas. Estamos ante una manera de hacer política basada en producir ruido permanentemente.
Este es el sistema de maniobras tendenciosas que termina arrastrando a un país hacia el barro del odio que esta gente transmite, con el único propósito de obtener provecho político.
una cosa es el control sobre el poder y otra distinta convertirlo todo en combustible para alimentar el resentimiento.
Con Petro se robaron 1.2 billones de la UNGRD que hoy se necesitan.
Pero tampoco podemos pedir prestados porque dejaron el cupo de endeudamiento al 96% entonces no nos prestan.
Pero tampoco hay Plata en otras cuentas del Estado porque se la robaron con Petro a la cabeza del gobierno.
Dejaron una chalupa mal armada que funciona con combustible que no se consigue y que la embarcación no cumple normas de navegación… y si a lo que llaman el “buque hospital”
Se despertaron hoy los muchachos petristas con la certeza de que todos los problemas de Colombia son responsabilidad única y exclusiva del Presidente.
A diferencia de los últimos cuatro años en los que los culpables eran los de la oposición.
Maestros.
- Angie Rodríguez denuncia a Carlos Carrillo.
- Angie Rodríguez denuncia a Juliana Guerrero.
- Angie Rodríguez denuncia a Gustavo Petro.
- Armando Benedetti denuncia a Carlos Carrillo.
- Carlos Carrillo denuncia a Angie Rodríguez.
- Carlos Carrillo denuncia a Armando Benedetti.
- Alfredo Saade denuncia a Laura Sarabia.
- Alfredo Saade denuncia a Armando Benedetti.
- Laura Sarabia denuncia a Armando Benedetti.
- Armando Benedetti denuncia a Laura Sarabia.
- Augusto Rodríguez denuncia a Armando Benedetti.
- Armando Benedetti denuncia a Augusto Rodríguez.
- Ángela María Buitrago denuncia a Armando Benedetti.
- Armando Benedetti denuncia a Ángela María Buitrago.
- Angie Rodríguez denuncia a Ángela María Buitrago.
- Luis Carlos Reyes denuncia a Roy Barreras.
- Roy Barreras denuncia a Luis Carlos Reyes.
- Alejandro Gaviria denuncia a Gustavo Petro.
- Gustavo Petro denuncia a Álvaro Leyva.
- Olmedo López denuncia a Martha Peralta.
- Gustavo Petro denuncia a Olmedo Lopez.
- Gustavo Petro denuncia a Angie Rodríguez.
- Luis Fernando Velasco denuncia a Olmedo López.
- Ricardo Bonilla denuncia a Ricardo Roa.
- Ricardo Bonilla denuncia a Nicolás Alcocer.
- Laura Sarabia denuncia a Sandra Ortiz.
¡Nos gobierna una pandilla!
Insistir en exigir una licencia ambiental para un proyecto diseñado precisamente para la restauración ecológica y la mitigación del Canal del Dique es un trámite burocrático innecesario que solo ha servido para dilatar las soluciones durante cuatro años y generar sobrecostos absurdos a los colombianos.
Este ecosistema no requiere más dilaciones ni estudios desmedidos que pretenden abarcar áreas desproporcionadas; ya cuenta con un plan de restauración ambiental autorizado. Por eso, a partir de este 8 de agosto, el proyecto tendrá vía libre para iniciar su construcción sin someterse a trámites superfluos, priorizando la recuperación del territorio y el desarrollo de la infraestructura terciaria que las comunidades necesitan con urgencia.
Las Guerrero no son corruptas, sino que unos empresarios buscaron corromperlas.
Angie Rodríguez no denuncia abusos del poder en tv, sino que es paciente psiquiátrica.
Y no perdieron las elecciones, sino que se las robaron.
¿Cómo hacen para seguir apoyando sin sentirse insultados en su inteligencia?
○ Apenas se conoció el aumento de los aranceles, comenzó una ofensiva coordinada en redes.
Congresistas del @PactoCol dirigentes, funcionarios, influenciadores y cuentas afines señalaron al presidente electo Abelardo De la Espriella como responsable de una decisión adoptada por Estados Unidos, pese a que aún no ha asumido el cargo.
Hoy aparece este documento oficial y el relato empieza a resquebrajarse.
El propio @MincomercioCo había advertido un mes antes a la @DIANColombia sobre la urgencia de expedir una reglamentación relacionada con los controles frente al trabajo forzoso y fijó un plazo concreto para hacerlo.
La pregunta ya no es cómo fabricar un culpable. La pregunta es qué hizo el gobierno que sí tenía las competencias constitucionales para actuar cuando conocía el problema.
Lo ocurrido no es un simple exceso retórico. Es una forma de manipulación que debe ser denunciada y condenada sin ambigüedades. Ningún dirigente, congresista, funcionario o influenciador tiene derecho a distorsionar los hechos para fabricar un culpable y engañar deliberadamente a los ciudadanos. Cuando la propaganda reemplaza a la verdad, la democracia deja de debatir ideas y empieza a administrar mentiras. Ese camino hay que enfrentarlo con toda la firmeza.
Todos esos "bienpensantes, intelectuales" que decían que Petro y Cepeda "eran demócratas" hay que llamarlos ya por su nombre:
Pendejos, bodegueros y que apoyaron 2 pichones de dictadores
Nos salvamos del peor régimen criminal en la historia de Colombia