Ocurrió así: Joaquín Rodrigo y su esposa Victoria pasaron su luna de miel en Aranjuez. En 1939 esperaban su primer hijo, que nació muerto, y ella estuvo a punto de morir. El Concierto de Aranjuez expresa todo ese dolor ante la fatalidad.
Amigos, cuando observes que alguien hace las cosas bien, díselo. Hazle saber que su trabajo ha sido valioso. Reconocer el esfuerzo, el mérito o el éxito de otros es un acto genuino de generosidad, humildad, motivación y, sobre todo, de solidaridad.
Y el segundo movimiento del Concierto de Aranjuez, cuenta la pena de Joaquín Rodrigo, cuando su mujer embarazada, pierden a su hijo estando en Alemania, después de su viaje a Aranjuez y añorar sus jardines.
De ahí su tempo y tristeza.