Padre y ahora abuelo. Aficionado al automovilismo, la música, el cine, la tauromaquia. Por una sociedad mejor, libre de corrupción. Sobreviente del correismo.
Lolo Echeverría acierta de nuevo: el dilema no es entre correísmo y anti correísmo. Tampoco entre correísmo y noboismo. Es entre democracia y autoritarismo. Entre la República y la dictadura.
https://t.co/EUJzrE1oWU
Canadian journalist goes to Israel… and the two-state dream dies on the spot. 🇨🇦🇮🇱
Standing on the border, she points to an Israeli military hospital treating Syrian women — ages 8 to 80 — who were raped by ISIS.
Then she drops the truth bomb:
“I came here believing in the two-state solution.
I really did.
I’m at a point now where I frankly do not.”
“The only way this tiny piece of land stays free… is if Israelis are in control of it.”
Because if you hand any of it to the PLO or Hamas —
it will look exactly like Syria.
Sometimes the most powerful pro-Israel voices aren’t Israeli.
They’re the ones who actually showed up and opened their eyes. 👀🔥
Similitud número 6749627 entre el Nashi y Noboa: comprar votos vía pasantías pagadas por todos.
Correa lo hizo con "Mi Primer Empleo" y Noboa con "Jóvenes en Acción".
M. Pallares y R. Aguilar los periodistas más odiados por correistas y noboistas. Los dos gobiernos los han dejado sin trabajo. También tenemos a periodistas que atacan a Rafael y adulan a Daniel, estos engordan sus cuentas con sueldo, pauta o pagos bajo la mesa. Ese es el tuit.
"Algún día, la casa🏚️de tus padres ya no será la casa de tus padres. La casa seguirá en allí, pero ya no será un hogar sino un recuerdo congelado, un eco de lo que alguna vez fuiste. Algún día, la casa de tus padres ya no olerá a domingos ni a festivos, ni a comidas familiares, ni a la calma después de un día largo y duro. Ese día comprenderás que la casa nunca fue la casa, nunca fueron sus paredes, siempre fueron ellos."
En 2011, durante el coreísmo, en el edificio de @lacamaradequito se colocó una lona gigante. El mensaje: “𝐒𝐢𝐧 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐲 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐲 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚”
Ahí, empresarios parecían convencidos d q hablar d democracia importaba.
Lástima no tener foto.
In Sudan, Arab Islamist gangs are kidnapping and rounding up black Christian women and children for slavery. Over 3,000 have been killed in the last few days.
Where’s the UN? Where’s the Palestinian protest crowd? Where’s Greta, BLM, and the so-called human rights activists?!
Gaza e Israel. El eterno problema de la mentira y la victimización.
No creo que tenga que repetirlo, porque yo odio lidiar con subnormales, pero son los que más abundan, como el marabú en Cuba, y es por ello que vuelvo a hacer la salvedad. Yo no tengo preferencias políticas por nadie, de ninguna ideología, e intento siempre ajustarme a lo objetivo aunque la verdad moleste a ambas partes.
Expondré datos, hechos, y siempre llegará el idiota de turno abrazado por la izquierda a intentar desmentir lo que escribo, aunque sin éxito.
El 7 de octubre de 2023 no fue un «estallido de resistencia». En lo absoluto. No se dejen engañar. Fue una operación bien planificada, con unos 1200 muertos en Israel (la mayoría civiles), 251 rehenes, violaciones y mutilaciones documentadas en varios puntos, y el asesinato de familias enteras en los kibutz (comunidades o asentamientos agrícolas en Israel).
Hamás lo filmó y lo reivindicó. Eso es el punto de partida. Lo que vino después en Gaza es la guerra que ese ataque desató, no un relámpago que cayó del cielo.
¿Genocidio? En derecho, no es un grito de protesta ni una pataleta de cuatro lisiados mentales en una manifestación de grajo sucio. Es un crimen con un requisito brutalmente estrecho: actos determinados más la intención específica de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.
Matar muchos civiles en una guerra urbana no basta. Tampoco basta la destrucción masiva. Hace falta el dolus specialis: que el objetivo sea el grupo, no el enemigo armado que se esconde dentro de él.
Si no entendiste, vuelve a leer. Tómate tu tiempo, no hay prisa.
Ningún tribunal ha dictado sentencia de fondo. El caso de Sudáfrica contra Israel en la CIJ sigue en fase escrita; el calendario actual llega a 2029. Las medidas provisionales de 2024 no son un veredicto de genocidio: son un umbral bajo («plausible») para no descartar el caso de entrada. Quien las vende como condena miente o no ha leído el auto.
Una comisión de investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, órgano con historial largo de obsesión selectiva con Israel, concluyó en septiembre de 2025 que sí hay genocidio. Es un informe político con forma jurídica, no una sentencia.
El umbral que los tribunales internacionales han exigido en otros casos (Bosnia, Ruanda, Myanmar) es más alto: la intención de destruir al grupo tiene que ser la inferencia única razonable, no una de varias.
Y repito, esta es la misma ONU que desoye a Cuba, a los religiosos en Nigeria, a las niñas secuestradas y violadas por Boko Haram, a los presos y asesinados en Venezuela, a los desterrados en Nicaragua. Sí, es la misma ONU. El mismo saco de excremento.
Veamos los números. El Ministerio de Salud de Gaza (controlado por Hamás) habla de más de 70 000 muertos. Un estudio de The Lancet Global Health estimó unas 75 200 muertes violentas hasta enero de 2025. Israel, que durante dos años desacreditó esas cifras, acabó aceptando en 2026 que el orden de magnitud (~70 000) es «ampliamente exacto».
Eso no cierra el debate sobre quiénes son. Hamás no separa combatientes de civiles. El IDF ha reivindicado decenas de miles de milicianos muertos; una filtración de una base de datos interna israelí, publicada por +972 y The Guardian, sugería un porcentaje de civiles mucho más alto de lo que el gobierno israelí decía en público. Si esa filtración se sostiene, Israel mintió sobre la proporción. Mentir sobre la proporción es un problema moral y operacional grave. No es, por sí solo, prueba de que el objetivo era borrar al pueblo palestino.
Gaza tenía unos 2,2 millones de habitantes. Una guerra de más de dos años en uno de los terrenos urbanos más densos del planeta, contra una organización que cavó cientos de kilómetros de túneles bajo hospitales, escuelas de la UNRWA y barrios enteros, produce exactamente lo que se ha visto: un saldo civil horroroso. Eso puede ser crimen de guerra, uso desproporcionado de la fuerza, indiferencia criminal hacia no combatientes. Puede y debe investigarse. Convertirlo automáticamente en genocidio es un atajo político.
Hamás sí tiene un texto de intención. La Carta de 1988 no es ambigua: Israel existirá «hasta que el islam lo borre»; el Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes luchen contra los judíos. La revisión de 2017 suavizó el lenguaje antisemita explícito, habló de «sionistas» y aceptó un Estado en las líneas de 1967 como etapa, pero no reconoció a Israel y mantuvo la «liberación completa de Palestina, del río al mar». El 7 de octubre fue la práctica, no la metáfora ni el papelito polvoriento.
Hamás gobierna Gaza desde 2007.
No construyó un Estado viable.
Construyó un ejército subterráneo y un sistema de cohetes.
Usó hospitales (Shifa, hospital europeo de Jan Yunis) y escuelas de la UNRWA como nodos militares: túneles, depósitos, puestos de mando, directores de escuela que figuraban en nóminas de las Brigadas Qassam.
Eso no lo inventó un portavoz israelí; hay documentos incautados, diarios de mandos, reportajes y evidencias físicas. Quien sitúa a su propio civil encima del lanzacohetes está eligiendo la proporción de muertos. Llamar a eso «escudo humano» no es propaganda; es la descripción exacta del método.
Pero la izquierda no trata a Hamás como trata a Israel. Y esto no es un misterio sofisticado.
El marco dominante en las universidades, las ONG y parte de la prensa occidental es binario: opresor colonial vs oprimido indígena.
Israel encaja como Estado aliado de Estados Unidos, con ejército, con prensa, con responsabilidad jurídica. Hamás no encaja. Es teocrático, homófobo, ejecuta disidentes palestinos, usa a su población y tiene un programa de destrucción del Estado judío.
Si se admite eso, el relato se rompe. Entonces se minimiza el 7 de octubre, se niega o se relativiza la violación sistemática, se llama «resistencia» a una masacre y se desplaza toda la culpa al que responde. ¿Qué pretendía el agresor, un paseo por la playa y bebidas al atardecer? No me jodan.
También existe mucha disonancia cognitiva. Si tu mapa mental dice que el palestino es siempre víctima y el israelí siempre verdugo, el 7 de octubre no cabe. La solución más barata no es revisar el mapa; es inflar el crimen de la respuesta hasta que eclipse el crimen original y la gente pierda la noción de los asesinados, de los violados, de los torturados. Quizás hasta el punto de decir que no ocurrió, como mismo hacen muchos con el Holocausto.
«Genocidio» sirve para eso; es la palabra máxima, la de moda, incluso sin que puedan definirla de acuerdo al concepto jurídico aceptado a nivel internacional. Anula la distinción entre una guerra sucia y un proyecto de exterminio.
Hay también selectividad brutal. Pero en serio, y es muy triste que eso ocurra, aunque causa más ira que pena que todos estos soplatubos de la izquierda, pasando por los gobiernos que odian a Israel, no quieran reconocer que para ellos los crímenes son distintos en dependencia de quien los cometa y, sobre todo, de quien se victimice.
Siria, Yemen, Sudán, los uigures, entre muchos otros, no generan acampadas universitarias ni rupturas de coaliciones o pactos. Israel sí, porque es visible, es un Estado democrático, se le puede presionar y, en la gramática identitaria actual, los judíos han sido reclasificados como «blancos/opresores» aunque la mitad de Israel descienda de expulsados de países árabes.
Hamás no rinde cuentas ante los votantes europeos. Israel sí.
La fórmula honesta es más fea que las pancartas. Hamás cometió una matanza con la intención de destruir judíos e israelíes como tales y diseñó un campo de batalla para que cada respuesta israelí matara palestinos. Hamás es un grupo de delincuentes, terroristas y asesinos, que tampoco dudaría un segundo en eliminar a los mismos que hoy claman por Palestina desde su homosexualidad y su patología enfermiza de llanto sin lágrimas.
Israel respondió con una campaña que ha matado a decenas de miles de no combatientes y ha destrozado Gaza. Hamás busca un genocidio con carta fundacional. Israel lleva a cabo una guerra de aniquilación de una organización terrorista empotrada en una ciudad. ¿Leíste bien? En una ciudad. Fíjate si son malvados e hijos de puta que saben muy bien que solo existirían si se esconden entre la población civil, si los usan como carne de cañón y como excusa para sus fechorías cuando llega el contraataque de la otra parte. Es que hay que ser malparido para no verlo.
Repito. Hamás escribió y firmó un documento para hacer desaparecer a Israel. Israel está intentando pulverizar a Hamás en medio de una ciudad con túneles y escondites. Son dos cosas distintas. Confundirlas no es solidaridad con Gaza. Es hacerle el trabajo de relaciones públicas a Hamás.
La izquierda que grita genocidio a las 48 horas y apenas murmura «contexto» ante las violaciones filmadas no defiende a los palestinos.
Defiende un relato.
Israel es atacable porque es un Estado, tiene instituciones y aliados. Hamás no rinde cuentas ante nadie; ni ante Europa, ni ante las mujeres de Gaza, ni ante los rehenes. Por eso se le perdona lo que a ningún otro actor se le perdonaría.
El eterno oprimido que decapita civiles deja de ser oprimido en el instante en que aprieta el gatillo. Quien no se atreve a decirlo no está con Gaza. Está con Hamás, aunque se vista de solidaridad. Y eso te hace, zurdo de mierda, otro cómplice inservible en este mundo en el que no deberías tener ni derecho a respirar.
¡Váyanse todos con su victimismo socialista y de izquierda pa' casa de la pinga!
A 7 hour sexual assault
The young girl left school
Traumatized
These 4 grown ass men felt the punishment for the BOYS should be “writing a fucking essay”
Israel es un país de más de diez millones de habitantes, no es Netanyahu reencarnado diez millones de veces.
Allí viven judíos, más de dos millones de árabes, cristianos y personas de otras religiones. Más de la mitad de los judíos del mundo no vive allí ni se le espera. Mezclar al gobierno israelí, a todos los israelíes y a todos los judíos del planeta hasta obtener una sola criatura culpable exige una avería intelectual de muy ambicioso calibre.
Puedes odiar a Netanyahu? Puedes. A mí me cae como un martillo neumático en una muela viva. Puedes odiar a Israel? También, faltaría más.
Puedes pensar que todos los habitantes de un país son malos? Tú mismo. Mi optimismo antropológico, quizá mi última lesión cerebral sin diagnosticar, sostiene que el hijo de puta continúa siendo la anomalía y que la inmensa mayoría de la gente es decente, aunque a veces termine atrapada en encrucijadas de mierda.
Lo divertido es contemplar a tantos librepensadores recitando el argumentario de Hamás con la puntualidad de un reloj suizo. El terreno occidental ya venía abonado con lo de la culpa colonial y todo eso, formación intelectual cada vez mas escasa y una visión del mundo para niños de parvulario, donde siempre hay un opresor absoluto y un desvalido sin responsabilidad ni mancha. Colocas a Israel en la casilla del monstruo, pulsas una tecla y ya está.
El librepensador que librepiensa recibe la ideología en paquete cerrado, aprieta cuatro tornillos y cree que la ha tallado él mismo en mármol.
La palabra genocidio forma parte del paquete. Se repite como una contraseña que permite ahorrarse los hechos, la cronología, el derecho y hasta el esfuerzo de pensar. Quien pregunta qué ocurrió exactamente, qué órdenes se dieron, qué objetivos se atacaron o si se cumplen los elementos jurídicos del genocidio queda inmediatamente clasificado como "monstruo sionista". Puede detestar a Netanyahu y deplorar la horrible guerra desencadenada por el último pogromo. Basta con pedir que una acusación de semejante gravedad se examine antes de convertirla en dogma. Marcar al discrepante y al que no compra todo el paquete, expulsarlo de la conversación y extender la sospecha hacia cualquiera que lo escuche es exactamente el trabajo que haría un buen propagandista de Hamás.
El punto es que ahora encuentra voluntarios occidentales que, convencidos de estar socorriendo al desvalido, acuden encantados a echarle una mano al verdugo.
La carta fundacional de Hamás de 1988 hablaba de una lucha contra los judíos, invocaba su muerte, y convertía la desaparición de Israel en una misión religiosa. En 2017 el departamento de marketing sustituyó "judíos" por "sionistas". Un lavado de cara con la misma cabeza dentro, what else?
El programa del odio se extiende en círculos. Primero Israel entero es culpable. Después lo es el que quiere que Israel exista como pais. Luego el judío que se niega a repudiar públicamente a Israel, bien porque se la suda el conflicto, bien porque no piensa darle un disgusto a su abuela, bien porque no acepta someterse al control de pureza ideológica del día. A continuación, queda señalado quien lo defiende. Finalmente, quien defiende a quien lo defiende. La mancha va creciendo hasta que cualquiera situado a menos de tres apretones de manos de un judío resulta sospechoso. A alguien le suena?
Y ahí tenemos a miles de occidentales con el cerebro a medio cocer haciendo gratis el reparto del veneno y felicitándose por su independencia de criterio. Se creen valientes por repetir exactamente las palabras y las asociaciones mentales que Hamás necesita que repitan.
Todos pensando por sí mismos con las mismas palabras y a la misma hora.
Sabemos que Hamás y sus aliados disponen de financiadores, medios, redes digitales y una inmensa maquinaria dedicada a moldear el relato. Todavía desconocemos la factura completa pero la conoceremos. Se abrirán archivos, aparecerán transferencias, nombres, organizaciones y adorables espontáneos que llevaban años cobrando por su espontaneidad.
Una operación cultural de esta magnitud no se paga con las monedas de una hucha.
Terminaremos sabiendo cuánto dinero se invirtió, por dónde circuló y cuántas conciencias occidentales resultaron sorprendentemente baratas.
Sí, sí, se sabrá.
Y se dirá.
La ironía más negra consiste en ver a feministas, homosexuales, ateos y revolucionarios de bar promocionando a una organización que convertiría muchas de sus libertades en delitos con pena de muerte. Veneran a combatientes que los encarcelarían y torturarían por lo que son, hacen o dicen. Los han moldeado quienes los despreciarían y lo mas cachondo es que todavía presumen del molde.
Tras la ultima gran persecucion, muchos colaboradores y propagandistas escaparon y otros conservaron durante años su respetabilidad.
Luego se abrieron los archivos y aparecieron los nombres. Volverá a suceder. Quienes hoy celebran, justifican o propagan el odio confían en que la multitud los esconda en el anonimato. Han olvidado que ahora la historia guarda capturas de pantalla y es muchisimo mas fácil de lo que fue para nuestros abuelos cuando buscaban a los responsables.
Los judíos tenemos muchas cosas, pero sobre todo tenemos memoria. Los siglos nos han obligado a perfeccionar la manera de detectar el peligro y defendernos. Se acabó poner la cara y encima pedir perdón por protestar. Ahora vemos venir la hostia, anotamos el remitente y la devolvemos con intereses. Esto es lo que hay.
Somos menos en número pero en memoria y capacidad de devolver, somos más.
Yom Kipur. Que cada cual revise sus pecados. Yo paso de culpas, prefiero guardar las copias de seguridad.
Gmar jatimá tová.
El cliente que tienes enfrente —en casa o en el trabajo— es más importante que el teléfono en tu mano, que la pantalla en tu escritorio y que la tarea a medio hacer.
Cuando llega un cliente, el resto del mundo tiene que ponerse en pausa. El mayor regalo en una interacción es tu atención completa.
"Antes de convertirme en "El Padrino", dormí en un sofá prestado, soñando con conseguir hasta el papel más pequeño. Mi padre se fue cuando yo era solo un niño, y mi madre me crio lo mejor que pudo. No teníamos lujos, ni planes para el futuro. A los 17, dejé la escuela y trabajé donde podía: repartiendo productos, marcando cines, incluso limpiando oficinas. Pero en el fondo, mi alma pertenecía al escenario. Intenté entrar en todas las escuelas de actuación que pude encontrar y fui rechazado muchas veces. Dormí en casa de amigos, a veces incluso en las calles. Hubo días en los que no comía bien, pero nunca me perdí un ensayo. Vivía en un pequeño apartamento lleno de cucarachas y techos con goteras. Aún así, me desperté todos los días con la esperanza de que alguien, algún día, me viera actuar. Y finalmente alguien lo hizo. Cuando recibí la llamada para "El Padrino", no todos en el estudio estaban convencidos. Dijeron que era demasiado bajo, no lo suficientemente "comandante" como para interpretar a Michael Corleone. Pero Francis Ford Coppola creyó en mí. Y con ese papel mi vida cambió para siempre. Entonces vino Scarface, Aroma de Mujer, Heat... Pero cada personaje que interpreté era más que un papel, era una cicatriz disfrazada de diálogo, porque no solo estaba actuando. Estaba sobreviviendo a través de mi arte."
Al Pacino 🇺🇸
📌 #TalDiaComoHoy PERO EN 1976:
PAQUIRRI INAUGURA LA PLAZA DE TOROS DE PALENCIA
👥️ MANZANARES Y CAPEA
🐃 JUAN M. PEREZ TABERNERO Y
ANTONIO PEREZ
🏆 1 OREJA
EN LA FOTO LOS 3 CON @rcalderonorg ANTES DE DAR COMIENZO LA TARDE
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@ladataec@JohnTown_ Esta señora Bayona puede ser cínica pero Noboa es diez veces más cínico. Su rostro lo delata. Además es cobarde, al utilizar estos medios alfombras, porque no se atreve ir a un medio serio o ser entrevistado por un periodista independiente, que ya que quedan pocos.