Cuenta de servilleta:
Un funcionario público remunerado en $18 millones de pesos/mes tiene un costo prestacional anual de $300 millones.
Si el impuesto de renta es del ~30%, una empresa debe generar 1,000 millones de utilidad para pagarle el salario a este funcionario lo que implica que con un 5% de margen neto promedio esa pyme tenga $20 mil millones en ingresos.
$20 mil millones en ingresos para pagar 1 funcionario público.
Deberiamos empezar a ver el gasto estatal en esos términos: cuanto debe ganar una familia o vender una empresa para pagar un gasto público u otro.
Parece ser que el Centro Democrático quiere ser algo así como el equivalente del Partido Demócrata en Colombia, woke y anti-"ultra-derecha".
Y, bueno, @AlvaroUribeVel odia el "neoliberalismo" e impuso el impuesto al patrimonio. Logró el sueño de Bernie Sanders.
Admirable la autoconfianza de Rafael Nieto.
Equivale al Atlético Huila aspirando a derrotar al Bayern.
Sin votos, sin electores, pero vaya que no le falta autoestima.
@GabrielJVallejo@CeDemocratico Comentarios pendejos y esos, yo nunca había visto a un partido de gobierno en este país decir si pero no. La coherencia claramente no es lo de ustedes. Lo único que demuestran es que desde el "No bote su voto" estaban engañando al electorado. Que decepción...
Tomándome un café dominguero esta mañana, me encuentro con esta portada de la Revsita Cambio, la equivalencia local de "The Ecommunist"
Repasando cuál sería la mejor frase para describirla, me topé con la del arriero:
Pa´ la guevonada no hay nada!!
Definitivamente el Uribismo se aguevó, no hay otra explicación lógica!
Si usted tiene que andar trinando que es de derecha, conservadora y cristiana porque es incapaz de demostrarlo, mucho más cuando es un mandado, no solo está jodido, no es más que otro borrego.
No se dice, se ve y se disfruta. ¡Viva Cristo Rey!
La única manera de disminuir la pobreza es con la creación de riqueza. El Estado que interviene en el mercado para generar "inclusión" sólo beneficia a los políticos que, como usted, lo controlan.
Las cesantías son un ahorro del trabajador. Ya es un atentado contra los derechos de propiedad que sea obligatorio, también lo es que estén destinadas solo a los que el Estado diga, y ahora le ponen más carga a las empresas.
Necesitamos liberar los ahorros de los trabajadores.
A todos los colombianos desde niños nos enseñan que cada vez que el mercado "no alcanza", la única salida posible es el Estado. Esa es una de las causas de la baja velocidad de nuestro progreso, o de estar cómodamente instalados en un crecimiento mediocre.
El presidente Uribe dice: "el mercado solo no hace inclusión social" (que es debatible) y de ahí salta a que hace falta "política social" desde el Estado, es decir, más Estado.
Ese salto es un error. Entre el mercado y el Estado hay un tercer actor que en la conversación política se borra sistemáticamente: la sociedad civil, la cooperación social voluntaria sin ánimo de lucro. Familia, iglesia, gremios, fundaciones, juntas de vecinos. Ni Estado, ni mercado: gente organizándose libre y voluntariamente, sin coacción ni violencia, para resolver un problema común, sin que nadie los obligue y sin que nadie lucre.
Eso fue exactamente lo que Alexis de Tocqueville observó como la grandeza de Estados Unidos. No fue el mercado triunfante ni un Estado benefactor, sino ciudadanos formando asociaciones para todo, sin esperar al gobierno. Notó que en Francia siempre se esperaba que el gobierno resolviera cualquier problema común, en Inglaterra, un gran señor. En Estados Unidos, los ciudadanos se organizaban entre ellos y lo resolvían solos.
Y advirtió algo que si una sociedad deja atrofiar ese músculo asociativo, libre y voluntario, no queda flotando en un vacío neutral entre mercado y Estado. Cae hacia el estatismo radical, porque alguien tiene que coordinar los problemas comunes, y si no lo hace la sociedad libremente, termina haciéndolo el gobierno por la fuerza. Terminamos en una especie de despotismo blando, no una tiranía violenta, sino un Estado que va absorbiendo, "problema social" por "problema social", todo lo que la sociedad dejó de hacer sola, hasta reducir a los ciudadanos a un rebaño manso del que el gobierno es el pastor. La servidumbre voluntaria de Étienne de La Boétie.
En Colombia las fundaciones empresariales hacen más por la educación y la superación de pobreza en sus territorios que muchos programas estatales, con plata que nadie confiscó. Los bomberos de las principales ciudades colombianas han sido, por generaciones, voluntarios: vecinos que se organizan para apagar el fuego del vecino sin que ningún ministerio se los ordene. Ninguna de esas instituciones es mercado, no venden nada, no buscan lucro. Ninguna es Estado, nadie paga impuestos para sostenerlas contra su voluntad.
La causa del odio de clase que Uribe atribuye al "mercado omnipotente" no es del mercado. Es del privilegio que el Estado reparte.
Un mercado libre de verdad es mutuamente agradecido: el carnicero y el cliente se dicen gracias los dos, porque los dos ganaron. Lo que sí genera resentimiento de clase es el capitalismo de amigos: los monopolios que reparte el Estado, el arancel que protege a un sector y perjudica a otro con lobby, el subsidio discrecional. Ahí sí hay ganador y perdedor, porque el que ganó no sirvió mejor a nadie: consiguió acceso político.
Si de verdad queremos menos odio de clase, el camino no es más Estado. Es menos privilegio otorgado desde el poder, y más libertad devuelta a la sociedad y al individuo.
Hasta el 21 de junio todo lo que sucedía en el país era culpa de @IvanDuque y de los 500 años de la derecha heteropatriarcal opresora, después del 21 todo es responsabilidad de @ABDELAESPRIELLA aún sin haberse posesionado.
En serio, gente cínica, descarada e incompetente.
María José, usted al igual que Petro vive falseando la verdad.
De nada sirvió que el Consejo Gremial y el Ministerio de Comercio le advirtieran a la DIAN de Petro que reglamentara a tiempo.
No lo hicieron y el país paga con aranceles del 12,5 %. Todo eso ocurrió bajo el gobierno del que usted hace parte.
Culpar a quien aún no se posesiona es descarado.
El manejo fiscal durante los dos gobiernos de AUV fue muy bueno. Y las privatizaciones que se hicieron sí redujeron el alcance del Estado, no solo su gasto. En eso estamos de acuerdo.
Sobre la austeridad: no digo que excluya la limitación. Digo que no la implica. Son ejes distintos.
La austeridad responde a la pregunta de la eficiencia: ¿el Estado hace bien lo que hace? La limitación responde a la del alcance: ¿debería el Estado hacer esto? Un Leviatán austero sigue siendo un Leviatán, solo que con mejor manejo fiscal.
Un Estado puede ser austero y grande y puede ser derrochador y limitado. En Colombia desde 1991 hemos tenido gobiernos austeros y gobiernos derrochadores, y el alcance del Estado solo ha crecido con todos.
Por ejemplo, cuando se fusionaron ministerios no se eliminaron funciones, solo se reorganizó el organigrama.
La prueba, entonces, no es ontológica. Es falsable: al final del gobierno, ¿hay menos cosas que el Estado puede hacerle a usted sin su consentimiento? Si sí, se limitó. Si lo único que hay es menos plata gastada haciendo exactamente lo mismo, se ahorró. Las dos son buenas. No son la misma.
El criterio entonces no es qué entidad se cierra sino qué facultad se deroga: cerrar una entidad sin derogar su competencia es mudar el poder de edificio.
El debate del Estado pequeño entonces es un debate de funciones. ¿Debería el Estado dirigir la economía? ¿Debería guiar la cultura? Etc.
A mí también me gusta el anuncio del 40%, aunque creo que se bajaron de ese bus. Pero eso es tamaño del gasto, no tamaño del Estado. El tamaño del Estado se reduce desregulando y eliminando funciones. Un Leviatán 40% más barato, con las mismas competencias, sigue siendo un Leviatán. Solo que ahora es sostenible.
No es cierto que el CD crea en el estado pequeño o limitado, cree en el estado austero, que es distinto.
La diferencia es ontológica: la austeridad busca optimizar el presupuesto del Leviatán sin alterar su alcance intervencionista; la limitación del Estado, por el contrario, exige desmantelarlo para devolver la soberanía al individuo.
Ser de derecha no es malo, lo malo es hacerse elegir por la derecha por años y con sus tesis, y luego salir con que no se es de derecha.
Tampoco es verdad que un proyecto de derecha no pueda tener propuestas sólidas en materia social.
Nada peor que quién es de derecha vergonzante. Eso lleva al fracaso y está probado en las elecciones que acaban de pasar. Los colombianos le pasaron factura a la derecha morronga.