Ya están disponibles los videos personalizados exclusivos en mi OnlyFans. Suscríbete hoy, escríbeme al privado con lo que quieres ver y grabo algo único solo para ti. 💬👇 https://t.co/MbbzkiZ88S
@oficialca No es nada mas, ni nada menos que el feminismo pidiendo igualdad, y eso es parte de los resultados, la caballerosidad existe, pero pues hay que tratarlas igual para que no se sientan menos
Cuando a una le gusta montar, siempre encuentra la manera
El ciclismo es un deporte hermoso, exigente y bastante costoso. No es solamente abrir las piernas, montarse y comenzar a darle… al pedal, por supuesto. Detrás de cada salida existen disciplina, preparación, esfuerzo físico y una buena inversión.
La bicicleta es apenas el comienzo. También están el mantenimiento, los repuestos, el casco, los zapatos, los guantes, las gafas, la ropa, la alimentación y la hidratación. Incluso una salida corta genera gastos, pero cuando a una realmente le gusta montar, busca la manera, porque el placer de completar una buena ruta no tiene precio.
Aquí les dejo un dato que todavía sorprende a muchos: debajo de la pantaloneta de ciclismo no usamos ropa interior. Esa prenda está diseñada para llevarse directamente sobre la piel, bien ajustadita y con una badana especial que protege las partes más delicadas, disminuye la fricción y brinda comodidad durante el recorrido.
La calidad de la pantaloneta depende mucho de la marca y de las horas para las cuales fue fabricada. Entre más tiempo vayamos a permanecer montados, mejor debe ser la protección. Porque una cosa es darle un ratico y otra muy diferente aguantar una jornada completa, manteniendo un buen ritmo y sin terminar adolorida.
Las prendas para recorridos largos suelen ser más costosas, pero ofrecen mayor comodidad. En el ciclismo, lo barato muchas veces sale caro, especialmente cuando una va a pasar varias horas sentada. Una mala elección puede convertir una salida placentera en una experiencia bastante incómoda. Por eso hay que saber escoger bien lo que una se pone antes de montar.
Mi rutina normalmente es día por medio. Entre semana realizo recorridos de 20 a 25 kilómetros para mantener las piernas activas, mejorar mi condición física y no perder la costumbre. Pero el domingo llega el verdadero desafío: el gran fondo.
Ese día procuro recorrer más de 60 kilómetros para ganar resistencia y comprobar cuánto tiempo soy capaz de aguantar montada. La ruta comienza temprano, cuando apenas está amaneciendo, y muchas veces termina en la tarde. Durante el recorrido hay subidas que parecen eternas, bajadas que se disfrutan muchísimo y momentos en los que una se pregunta para qué salió de la casa.
Regreso cansada, sudada, despeinada, con las piernas temblando y diciendo que nunca volveré a hacerlo. Sin embargo, después de bañarme, comer y descansar un poquito, ya estoy pensando en la próxima montada. Así somos los ciclistas: sufrimos, nos quejamos, juramos que será la última vez y después queremos repetir.
También hay que aprender a manejar las fuerzas. No se puede comenzar dándolo todo porque después una se queda sin energía antes de llegar a la parte más dura. Lo importante es encontrar un buen ritmo, respirar, mantener el control y saber cuándo apretar. Tener entusiasmo ayuda, pero saber aguantar es lo que permite llegar hasta el final.
Y les confieso otra gran ventaja del ciclismo: es la mejor excusa para escaparse del oficio de la casa. Cuando mi mamá comienza a preguntar quién va a barrer, trapear, lavar o arreglar, yo ya estoy varios kilómetros lejos, bien montada y dándole duro… a la bicicleta, no se me emocionen.
El domingo se convierte en el día perfecto para salir corriendo. Mientras unos se quedan organizando la casa, yo estoy pedaleando, disfrutando del paisaje y acumulando kilómetros. Claro que regreso tan cansada que tampoco puedo colaborar mucho, porque después de una jornada tan larga necesito recuperarme. Esa parte de la estrategia también hay que saberla manejar.
Eso sí, para disfrutar del ciclismo no hace falta tener la bicicleta más costosa, el uniforme más exclusivo ni todos los accesorios de última colección. Lo verdaderamente importante son las ganas, la disciplina, la constancia y saber manejar el ritmo.
Una máquina cara puede llamar mucho la atención, pero no garantiza resistencia ni buen rendimiento.