Rada en los bondis, en las calles, en la tele, en las redes, en escuelas, en cantos espontáneos, en el celular del señor que sentó a mi lado en la sala de espera. Hemos asistido a la mayor expresión de dolor y cariño popular que se recuerde.
Uruguay hizo una fiesta popular casi que espontánea para despedir a Rada.
Con un respeto y un amor enorme.
Y sobre todo sin disturbios.
Se cantó, se bailó, se lloró y también hubo risas.
Que increíble que es el Uruguay a veces.
A NO PONERSE TRISTE CON LA MUERTE DEL NEGRO RADA QUE HIZO TESTAMENTO CANTADO PIDIENDO EXPRESAMENTE QUE NO HUBIERA LLANTO NI PENA, PREFERÍA QUE SE LO VELARA BAILANDO UNA RICA PLENA.