En el examen final de cálculo, mi compaero se durmió y soaba con resolver límites. Cuando el profesor le tocó el hombro para decirle que el tiempo se acababa, él gritó: "El límite es infinito!".
Mi gatito Milo pasó de un pequeo bulto de pelo a un compaero juguetón en solo 3 meses Cada día crece un poquito más, llenando mi vida de ronroneos y alegría.