El escandalo que han montado las feministas con el anuncio de Sydney Sweeney es un recordatorio de una verdad dura de aceptar, aunque real:
Siempre fueron las mujeres.
Nunca fue "el patriarcado", fueron ellas, las mujeres, las puritanas guardianas de una moral que solo entendían las mujeres.
Te cuento su verdadera opresión:
Seis escritoras mediocres, mayormente desconocidas y moralmente confundidas, montándose en un genocidio inexistente y valiéndose del antisemitismo chic para tener sus quince minutos antes de perderse en los entretelones del oprobio censurador.
Richard Hanania sostiene aquí que el cambio climático es real y antropogénico, pero que es el problema más sobrevalorado del mundo.
Hanania acepta el consenso científico (modelos de la NASA, calentamiento por actividad humana) pero dice que eso no justifica remodelar economías ni frenar el desarrollo.
Los hombres deben abrirse, pero que no molesten:
Un equipo de investigadores ha publicado en la revista Sex Roles un cuestionario para medir algo a lo que llaman mankeeping. La idea, lanzada antes por Ferrara y Vergara (que son co-autores aquí), es esta: muchos hombres tienen cada vez menos amigos y sus parejas mujeres compensan ese vacío organizándoles planes, empujándolos a socializar y, sobre todo, haciendo de principal o único desahogo emocional. Ese esfuerzo -dicen- recae sobre ella y le pasa factura.
El paper construye una herramienta para preguntárselo a ellas. Hablaron con 402 mujeres cis heterosexuales en Estados Unidos y con 395 en Reino Unido, todas en pareja desde al menos seis meses. Les pusieron frases del tipo “yo le organizo la vida social”, “sostenerlo me deja sin tiempo” o “él no podría gestionar sus emociones sin mí”. Agruparon las respuestas en seis bloques: lo que ella hace, cuánto le cuesta, si siente que no se valora, si quiere que él tenga más amigos, cómo ve la vida social de él y cuánto cree que él depende de ella. Quedó una escala de 46 preguntas y otra corta de 18.
En las estadounidenses, cuanto más alto salía el resultado, peor decían estar en la relación: menos satisfacción, más sensación de carga, más agotamiento, y también más depresión, ansiedad y estrés. No bastaba con pensar que él tenía pocos amigos. El malestar aparecía sobre todo cuando ellas se ponían a cubrir ese hueco y notaban el desgaste. Las que tienen ideas más tradicionales sobre los roles de género decían hacer más ese trabajo. Al cabo de unas semanas las respuestas se parecían, y en Reino Unido la escala funcionaba de forma muy similar.
El estudio tiene límites claros, y los autores los reconocen en parte. Solo hablan ellas, no se pregunta a los hombres, y no se cuenta cuántos amigos tiene él de verdad ni cómo lo vive él. Es una foto en un momento y no se puede decir que el mankeeping cause el malestar. Puede ser al revés, o que una pareja ya tensa lo exagere todo.
Es interesante que para medir “carga” y “agotamiento” adaptaron tests pensados para quien cuida a un enfermo o para padres quemados. Eso ya coloca a la pareja hombre en el papel de alguien a cargo. En inglés el problema empieza antes, en la palabra. Keeping es lo que se hace con lo que hay que mantener a raya o a cubierto: housekeeping (la casa), bookkeeping (los libros), beekeeping (las abejas). Kinkeeping, el término de Rosenthal del que copian mankeeping, era el trabajo de “guardar” el parentesco: cumpleaños, llamadas, que la familia no se descosa. Aplicado a un adulto -mankeeping- el hombre entra en esa serie: no es un igual con el que se reparte la vida, es algo que ella keep, como el ganado o la parentela. El nombre no describe una pareja. Describe tutela.
Falta el otro lado. Muchos hombres hacen de chófer, de mecánico, de fontanero, de gestor, de quien arregla el calentador. Eso no se llama womankeeping sino que simplemente se da por hecho.
Hay además un mensaje contradictorio. Se ha dicho a los hombres que se abran, que hablen, que no se vayan al bar con los amigotes. Si se van al bar a jugar la partida o con sus amigos a andar en bici o en moto o pescar, se puede leer como huida o inmadurez o no compartir… Pero si comparten son una carga…
En resumen, el artículo entrega un instrumento para cuantificar una queja ya teorizada -ella siente que mantiene la vida social y emocional de él, y eso correlaciona con estar peor en la relación- sin demostrar que esa sea la dirección causal ni que no exista la carga inversa.
https://t.co/LHV1okHjER
El tipo está preso, nunca hubo dudas del delito que cometió, los hombres no le donamos 2 millones de dólares ni salimos a recibirlo con aplausos a fuera del tribunal como hicieron ustedes con Lindsay Clancy
Y tú sabes que dijiste una estupidez y por eso cierras los comentarios
“Si estás realmente convencido de que existe alguna solución a todos los problemas humanos, de que puede concebirse una sociedad ideal a la que los hombres llegarían con solo hacer lo necesario para alcanzarla, entonces tú y tus seguidores habréis de creer que ningún precio es demasiado alto para abrir las puertas de semejante paraíso. Solo los estúpidos y los malévolos resistirán una vez que se les expongan ciertas verdades sencillas. A quienes resistan hay que persuadirlos; si no se les puede persuadir, hay que aprobar leyes que los contengan; si eso no basta, entonces inevitablemente habrá que usar la coacción y, de ser preciso, la violencia: si hace falta, el terror, la matanza.”
Isaiah Berlin, “A message to the 21st century”. New York Review of Books (23 octubre 2014)
Uñas impecables ✅
Tiempo de buscar un buen ángulo ✅
Buscar cómo verse bien llorando ✅
Tiempo de grabarse ✅
Tiempo de editar✅
Tiempo para subirlo a redes✅
Tiempo para ir al psicólogo por la depresión postparto ❌