detrás de un “yo sí puedo” hay noches sin dormir, lágrimas de impotencia, dolores de cabeza, mala alimentación. Pero más que eso, hay un corazón lleno de ilusiones y metas por cumplir.
No envíes mensajes largos explicando cómo te sientes; simplemente, no digas nada. He aprendido que no importa lo que digas, si a alguien no le importas, simplemente no le importas, y nada de lo que digas cambiará eso. Cuida tu paz interior, no pierdas tu tiempo ni tu energía.