Boludo, tomate 2 minutos y escucha este relato de Esteban Tries, un veterano de Malvinas, un HEROE DE MALVINAS. Es realmente emocionante. Si después de escuchar esto te parece normal que alguien idolatre a Tatcher: NO SOS ARGETINO.
"Váyanse ustedes, que tienen hijos. Yo me quedo” gritó Oscar Ismael Poltronieri, mientras disparaba contra más de 600 ingleses desde el Monte Dos Hermanas en las Islas Malvinas hace 37 años.
Oscar Ismael Poltronieri con 18 años y siendo analfabeto, por sus acciones de combate durante la batalla del "Cerro Dos Hermanas" en la Guerra de Malvinas, quien era operador de una ametralladora, y desoyendo la orden de retirada y quedándose combatiendo él solo, permitió el repliegue de todos sus compañeros (más de 150 soldados incluidos sus superiores) a zonas seguras y disparando al enemigo con su única boca de fuego. Impidió el avance de todo el dispositivo ofensivo británico durante más de 10 horas.
No podía moverse por estar herido. Prefirió quedarse cubriendo la retirada de sus compañeros, consciente de que, herido como estaba, los iba a retrasar. Solito, herido y de noche, se bancó enfrentar a los soldados más profesionales del mundo.
Por este acto recibió la medalla "La Cruz de la Nación Argentina al Heroico Valor en Combate". Es el único soldado conscripto vivo en recibir la máxima condecoración que otorga nuestra Nación.
Luego de la Guerra, Oscar, intento suicidarse, vendió baratijas en los colectivos y trabajó de remisero.
Pero lo más importante fue que soldados y oficiales ingleses lo buscaron para expresar su admiración por él y fue condecorado en Inglaterra con "La Cruz de Hierro al Valor".
En los colegios de nuestro país los alumnos no lo conocen, no saben quién es.
La historia es contar, narrar los acontecimientos, hechos, junto a sus personajes, los verdaderos protagonistas. Al contar y compartirlo colaboramos con el maravilloso proceso de construcción de la memoria y el honor de un pueblo, de una Nación "Argentina" y su transmisión a las generaciones.
Cuidemos, protejamos y reivindiquemos nuestra historia, que hoy se encuentra en manos de cipayos entreguistas.
Las Malvinas son y serán argentinas, siempre!! 🫂🇦🇷
"...Los únicos héroes que se mueren, son los que se olvidan..."
💔🇧🇷 Ufff, es fuertísimo este testimonio de ADRIANO sobre toda su vida y su carrera:
“Sé lo que se siente ser una promesa, y también una promesa incumplida. Yo soy el mayor desperdicio del fútbol.
Me gusta esa palabra: ‘desperdicio’, porque estoy obsesionado con desperdiciar mi vida. Estoy bien así, en un desperdicio frenético, disfruto de ese estigma.
No tomo drogas, como intentan demostrar. No me gusta el crimen, aunque podría haberlo hecho. No voy a discotecas. Siempre voy al mismo lugar de mi barrio. Bebo cada dos días, sí. Y los otros días también. Bebo porque no es fácil ser una promesa que sigue en deuda.
Me llaman ‘Emperador’. Un tipo que dejó la favela para recibir el apodo de Emperador en Europa. ¿Cómo se explica? No lo entendí hasta hoy. Tal vez algunas cosas sí hice bien.
Una de las cosas que más me sorprendió cuando me mudé a Europa cue que las calles estaban en silencio. La gente no se saluda. Todos se mantienen separados. La primera Navidad que pasé en Milán fue dura para mí. El fin de año es una época muy importante para mi familia. Reunimos a todos.
Cuando fui al Inter, sentí un golpe muy fuerte en el primer invierno. Llegó la Navidad y me quedé solo en mi apartamento. Hace mucho frío en Milán. Esa depresión que golpea durante los meses helados en el norte de Italia. Todos vestidos de oscuro. Las calles desiertas. Los días son muy cortos. El clima está húmedo. No tenía ganas de hacer nada. Todo esto se combinó con la nostalgia y me sentí como una mierda.
Seedorf fue un amigo increíble, él y su esposa prepararon una cena y me invitaron. Estaba todo muy bonito y delicioso, pero la verdad es que quería estar en Río de Janeiro. Ni siquiera pasé mucho tiempo con ellos. Me disculpé, me despedí rápidamente y regresé a mi departamento. Llamé a casa. ‘Hola, mamá. Feliz Navidad’, dije. ‘¡Hijo mío! Te extraño. Feliz navidad. Están todos aquí, el único que falta eres tú’, respondió.
Se podían escuchar las risas de fondo. El sonido fuerte de los tambores que tocan mis tías para recordar la época en que eran niñas. Podía ver la escena frente a mí con solo escuchar el ruido por teléfono. Maldita sea, comencé a llorar de inmediato.
Lloré muchísimo. ‘Está bien, mamá. Disfruta entonces. Que tengas una buena cena. No te preocupes, aquí todo está bien’. Estaba destrozado. Cogí una botella de vodka. Bebí toda esa mierda solo. Lloré toda la noche. Me desmayé en el sofá porque bebí mucho y lloré.
Intenté hacer lo que ellos querían. Negocié con Roberto Mancini. Lo intenté mucho con José Mourinho. Lloré en el hombro de Moratti. Pero no pude hacer lo que me pidieron. Me mantuve bien durante algunas semanas, evité el alcohol, entrené como un caballo, pero siempre había una recaída. Una y otra vez. Todos me criticaron. No pude soportarlo más.
La gente decía muchas tonterías porque todos estaban avergonzados. ‘Vaya, Adriano dejó de ganar siete millones de euros. ¿Renunció a todo por esta mierda?’ Eso es lo que más escuché. Pero no saben por qué lo hice. Lo hice porque no me encontraba bien. Necesitaba mi espacio para hacer lo que quería hacer.
Lo único que busco en Vila Cruzeiro es paz. Aquí camino descalzo y sin camiseta, sólo con pantalones cortos. Juego al dominó, me siento en la calle, recuerdo mi infancia, escucho música, bailo con mis amigos y duermo en el suelo. Sólo quiero estar en paz y recordar mi esencia.
Aquí me respetan verdaderamente, veo a mi padre en cada uno de estos callejones. Vila Cruzeiro no es el mejor lugar del mundo, es mi lugar”.
Vía The Players Tribune.