Mi reconocimiento a todos los funcionarios de la @Registraduria, liderados por Hernán Penagos; a los jueces de la República, a los jurados de votación, a la Fuerza Pública y a los ciudadanos que hicieron posible una jornada electoral ejemplar.
La coincidencia del 99,997% entre el preconteo y el escrutinio ratifica la transparencia, solidez y confiabilidad de nuestro sistema electoral. Colombia demostró, una vez más, que sus instituciones democráticas son fuertes, confiables y merecedoras de la confianza de todos los ciudadanos.
Los colombianos estamos orgullosos de ustedes.
Hasta aquí llegó el discurso irresponsable e incendiario del fraude electoral. Según la @Registraduria, la diferencia entre entre el preconteo y el escrutinio fue del 0.003%.
Atención. Muy muy importante declaración del registrador Nacional, Hernán Penagos, acerca de quién es la autoridad que declara la elección...
No, no es el Presidente de la República.
En #Indagatoria aquí
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Pulverizaron a Roy y ahora lo van a necesitar, Alexander Lopez confiado que ya había ganado y se puso a pelear con Benedetti, a Carlos Caicedo lo liquidaron también y ahora lo necesitan, Cepeda se dio el lujo de no ir a un solo debate, se mostraba como presidente electo y hoy debe estar buscando estrategias, buscaron una vicepresidenta que no les sumaba, pero tampoco les importó, tranquilos nosotros ganamos, Petro sosteniendo a Juliana Guerrero y pensó que a Colombia no le importaría, y así se fueron tirando todo y hoy viven un momento de angustia viendo la derrota cerca .
Oí la entrevista del presidente Petro con Caracol Radio y me desconcertó especialmente su capacidad extraordinaria de divagar y dar vueltas sobre un tema sin ofrecer ninguna respuesta concreta. Le preguntan por su política de paz total y sus inmensas fallas, y responde culpando a la conspiración septembrina de hace 198 años por el inicio de la violencia en el país. A cada problema le tiene un discurso, pero ninguna solución puntual.
Cuando le preguntan por la corrupción de su gobierno, da un giro absurdo: que la peor corrupción es el genocidio y que su gobierno no ha cometido ese tipo de corrupción. Es la falacia de reducir la discusión al nivel de lo absurdo y así no tener que contestar una pregunta sobre hechos concretos que el país entero conoce. Luego avanza hacia una mentira: que ha sido él quien ha denunciado los casos de corrupción dentro de su propio gobierno, cuando el país conoce la verdad de la historia. Casos como los de Olmedo López, Carlos Ramón González y los dos exministros que han recibido medida de aseguramiento tienen todos algo en común: que ante los primeros escándalos revelados por la prensa, Petro salió a defenderlos y a subestimar las denuncias periodísticas.
Petro es conocido por su contundencia a la hora de culpar a todos los gobiernos que vinieron antes del suyo por los problemas más graves que enfrenta el país. Los acusa de ser responsables de la violencia, de la corrupción y la profunda división. Sin embargo, cuando le toca responder por los escándalos de su gobierno lo hace sin el menor asomo de esa misma contundencia: ataca con dureza a todos sus antecesores pero no asume una gota de su responsabilidad en lo que ha salido mal durante su mandato. Entre más tiene por responder, más da giros retóricos para evitar asumir la realidad de lo que ha pasado.
Y un mensaje final: el presidente hoy dio varias señales que permiten percibir que está preocupado por los resultados de su partido en las elecciones presidenciales. Lejos de proyectar tranquilidad o confianza sobre el posible triunfo de su candidato, que lidera todas las encuestas, muestra que está lejos de creer que va a ganar las elecciones. Y ahí comienza un camino de enorme irresponsabilidad: el de su desconocimiento del resultado si no le es favorable y el consiguiente llamado a la movilización. Solo un pirómano profesional de la política puede llamar a la destrucción de la credibilidad en la democracia.
Las respuestas de hoy muestran a un presidente desconectado y carente de cualquier autocrítica. Los colombianos deben saber que hay una inmensa diferencia que separa a los intelectuales de los charlatanes y los falsos profetas.
A usted pueden no gustarle las formas de Abelardo. Su manera de hablar, su deseo evidente de impresionar, su arrogancia desbordada, sus excesos. Es legítimo. A mi tampoco me gustan.
A usted puede no gustarle el Centro Democrático. Le huele a uribismo viejo, a una tradición política con la que usted nunca se identificó.
A usted puede no gustarle Oviedo. Le parece tibio, demasiado técnico, no le gustan sus formas.
Pero las formas no son lo que va a gobernar el país durante cuatro años. Lo que va a gobernar el país son los principios institucionales del que se siente en la Casa de Nariño. Y ahí la diferencia no es estética. Es estructural.
Empecemos por Abelardo.
Ha dicho con todas las letras que respeta la Constitución. Su programa está construido sobre el apego irrestricto a la ley. Y se ha comprometido públicamente con un solo período.
Se formó en la Universidad Sergio Arboleda. Y no en cualquier Sergio Arboleda: en la de Rodrigo Noguera Laborde y Álvaro Gómez Hurtado, la tradición conservadora institucionalista colombiana, la misma que defendió el Estado de derecho frente al narcoterrorismo, frente al M-19 y frente a la constituyente del 91 cuando casi todos se rendían al entusiasmo. Esa escuela respeta el partido completo, no solo cuando va ganando.
Sigamos con Paloma.
Tres períodos consecutivos en el Senado. Sin un solo escándalo de corrupción en doce años.
Abogada y filósofa de Los Andes, con especialización en economía y maestría en Nueva York. Pero el dato que más importa para esta conversación es otro: enseñó "Constitución y Democracia" en Los Andes. Es decir, la candidata pasó años enseñándole a estudiantes universitarios cómo funciona la Constitución y por qué hay que defenderla.
Cree profundamente que los desacuerdos políticos se resuelven adentro de las instituciones, no eliminándolas.
Y terminemos con Oviedo.
Doctor en economía de la Universidad de Toulouse, profesor del Rosario, exdirector del DANE. En el DANE entregó cifras durante la pandemia con un rigor técnico que le valió el respeto incluso del petrismo. El propio Gustavo Petro, antes de llegar a la Presidencia, dijo públicamente que le gustaría mantenerlo en su administración. Léalo otra vez: Petro quería mantener a Oviedo.
¿Por qué? Porque en un país donde casi todo está politizado, Oviedo demostró durante cuatro años que se pueden producir datos sin agenda. Que se puede medir pobreza sin maquillarla. Que se puede informar sobre desempleo sin esconder los números malos del propio gobierno.
Llegó a la política por la vía más difícil. Recogió firmas. No fue ungido por ningún cacique. Fue concejal de Bogotá por estatuto de oposición, después de haber sacado 616.000 votos a la Alcadía como independiente.
Oviedo no es uribista. Es un independiente que escogió esta alianza porque considera que el riesgo institucional del momento exige unidad. Y Paloma escogió a un vicepresidente con quien discrepa e, porque entendió que la coalición que el país necesita no se construye solo entre los que piensan igual.
Eso es democracia. Eso es respeto a la pluralidad.
Ahora compare.
Iván Cepeda dice que quiere modificar la Constitución. Su programa de gobierno repite la palabra "irreversibles" como mantra para describir las reformas que pretende.
Cepeda ha propuesto eliminar el Consejo Nacional Electoral, el día después de que el CNE le adoptara una decisión adversa que no le favorecía electoralmente. La frase fue suya: "ese nefasto consejo deberá ser eliminado en una reforma política".
Léala con cuidado. Cuando una institución toma una decisión que no le gusta, su primer instinto no es controvertir la decisión por las vías jurídicas. Su primer instinto es eliminar la institución.
Y nunca, en treinta y dos años de carrera política, Iván Cepeda ha dicho cuánto piensa quedarse en el poder. Nunca ha descartado una reelección. Promueve una constituyente, seguramente con el deseo de que extienda mandatos, redibuje contrapesos y modifique reglas electorales. Su programa abre todas esas puertas y no cierra ninguna.
La pregunta que toca hacerse.
No es "¿con cuál me siento más cómodo estéticamente?". La pregunta es "¿cuál de estos respeta las reglas del partido que estamos jugando?".
Abelardo, con sus excesos: respeto la Constitución, voy cuatro años, me voy.
Paloma, legalidad, instituciones, diálogo con el adversario.
Oviedo, técnica, datos, servicio público sin agenda.
Cepeda, con su calma intelectual: reformas irreversibles, constituyente, sin compromiso de un solo mandato.
La decencia política no se mide por los modales. Se mide por la disposición a perder. Quien respeta la regla acepta que algún día puede perder bajo esa regla.
Quien quiere cambiar la regla, no.
Abelardo, Paloma y Oviedo aceptan el riesgo de perder.
Cepeda diseña un país en el que ese riesgo no exista.
Esa es la elección.
El único enemigo de Colombia es este. Los que queremos a nuestro país en libertad y en democracia no nos podemos dar el lujo de enemistarnos. Los que le hagan el juego a este tipo merecen todo el desprecio social. A esos son a los y LAS que hay que evidenciar.
Lo que vivímos ayer los Santandereanos de BIEN FUE APOTEOSICO, esas muestras de cariño y apoyo a @PalomaValenciaL y @ABDELAESPRIELLA DE NUEVO RATIFICA que en nuestro Departamento no tiene cabida ni el HP @petrogustavo ni su HEREDERO @IvanCepedaCast
Petro le acaba de solicitar a la Fiscalía suspender las ordenes de captura contra 29 integrantes del Clan del Golfo 20 días antes de primera vuelta presidencial.
Los narcos más grandes ya no serán perseguidos. La estrecha relación entre Petro y los narcos es cada más evidente.
En el congreso de la @apmcolombia dejamos claro que la única salida para desactivar la bomba de la seguridad energética es @PalomaValenciaL a la presidencia.
El 31 de mayo sabremos si el país va a hacia el abismo del apagón y los servicios impagables, o si vamos a volver a ser una potencia regional de los hidrocarburos y la minería.
Si LOS COLOMBIANOS tenian alguna duda si @IvanCepedaCast iba a hacer una CONSTITUYENTE, hoy nos quedó MUY CLARO.
Las próximas elecciones SON MAS QUE DECISIVAS, nos VAMOS A JUGAR la DEMOCRACIA, las INSTITUCIONES y el FUTURO DE COLIMBIA.
🚨PILAS DE POR DÍOS PILAS🚨
Esta es la última fotografía de Phillip Herron, de 34 años, llorando en su coche, literalmente minutos antes de quitarse la vida.
Era padre soltero con tres hijos, lidiando con una deuda abrumadora de más de 20.000 dólares y esperando desesperadamente un préstamo rápido que había solicitado. Pero se le pagó con retraso, con un plazo de espera de cinco semanas. Esa espera lo endeudó aún más, y cuando murió tenía solo 4,61 dólares en su cuenta bancaria y claramente no veía otra salida.
Como mucha gente, especialmente los hombres, se guardó todo esto para sí mismo; nadie más sabía lo mal que estaban las cosas. Este pobre hombre incluso tuvo que decirles a sus hijos que Papá Noel no vendría este año, y en su nota de suicidio escribió que estarían mejor si él ya no estuviera.
Y ahora ya no está.
Necesitamos hablar más. Necesitamos ser más amables. Y necesitamos ser un país que se ayude mutuamente cuando más lo necesite.
Juan Luis Guerra decidió arriesgarse y cruzó su clásico con algo que nadie esperaba. Sting. Cantando en español.
Y aquí pasa algo raro: lo que no debería funcionar funciona. Y no solo funciona, emociona. Dos mundos completamente distintos en una misma canción.
¿esto es una joya inesperada o hay clásicos que es mejor dejar intactos?