Estoy en un café en Madrid, enfrente hay dos parejas juntas desayunando
Una viviendo en Suiza y la otra pareja preguntándoles de todo para irse para allá a trabajar, la otra ayudándoles y ofreciéndoles su casa para irse el tiempo que haga falta mientras se adaptan.
La fuga de talento es totalmente real.
Tanto en patrimonios altos como en jóvenes profesionales
España necesita un cambio real si no quiere sustituir su población más formada por otra mucho más precaria
Tengo 37 años y tengo amigos con los que crecí, amigos que tienen mi edad, que han aceptado que jamás se podrán comprar un piso aquí en Mallorca.
Tantos años viviendo al límite de alquiler no da para ahorrar y sin ahorro no puedes comprar. Los años pasan y ahora acercándose a las 40 no tienen ya tiempo de ahorrar para firmar 30 años de hipoteca, no les da la vida literalmente.
Son ciudadanos que han hecho lo que les dijeron, estudiar y trabajar, y ahora asumen que jamás tendrán un piso o una casa a su nombre. Nunca. Si eso no es un fracaso de la sociedad entera yo ya no sé.
@EmilyPrezSilva1 Otra barbaridad, entiendo que seamos jóvenes y eso, pero:
- Isabel Pantoja
-David Bisbal
-Los chunguitos
- El fary
-Niña Pastori
-Alejandro Sanz
-Serrat
-Raphael
-Manolo Escobar
y me dejo a muchisimos
@platonic_venus Población penitenciaria de Cataluña -> 50% de extranjeros
Asesinatos machistas -> 50% cometidos por extranjeros
El 76% de los detenidos en Barcelona son extranjeros (siendo el 17% de la población)
No necesitas ningún estudio para sacar una conclusión con estos datos, ánimo.
No hay dinero para la ELA, ni para que un abuelo se pueda poner la boca o comprarse unas gafas, pero para estas mierdas nunca falta presupuesto. Deberíais estar en la cárcel.
Testimonio de una chica francesa [traducción]:
“Tengo 26 años, soy rubia de ojos claros y siempre he vivido en el distrito 6 de Lyon, que se considera la zona más elegante. Y mi vida diaria se ha vuelto insoportable. Escribo esto porque hace diez años podía salir con mis amigas por la noche, a cualquier hora, sin que me molestaran, me insultaran, me persiguieran o me apuñalaran.
Menciono lo de apuñalar porque, hace tres años, mi novio y dos de sus amigos fueron abordados por un grupo de hombres cuando volvían a casa. Los rodearon y le robaron el móvil a uno de ellos. Intentaron defenderse y mi novio, aunque juega al rugby y está muy fuerte, se llevó un navajazo en el brazo al protegerse el cuello, que era el objetivo. Intentaron apuñalarle en el cuello.
En cuanto a mí, a menudo me siguen hombres, me insultan porque no les contesto o porque les digo que tengo novio. Un día, me escupieron. Cada vez es más frecuente que me silben como a un perro, o me hagan ‘ksksks’ como a un gato. Me han pasado cosas del estilo una treinta veces, solo durante el último año.
Hace seis meses adoptamos un cachorrito. Una noche, mi novio salió a pasearlo a las 9 de la noche y tres hombres intentaron robarle el cachorro. Desde entonces, solo salimos por la noche en pareja y yo siempre llevo spray de pimienta en el bolso.
En nuestro barrio, justo en nuestra cuadra, hay tres puntos de venta de droga que operan constantemente. Día y noche. Con todo lo que eso conlleva: vigilantes paseándose y merodeando delante de nuestra casa, gritando, drogándose y molestando a la gente, sobre todo a las mujeres.
Todos los hechos que he mencionado (y solo son una parte de lo que hemos pasado) son obra de hombres de origen subsahariano o norteafricano. Un hombre blanco nunca se ha comportado conmigo de esa manera.
¿Es racista denunciar en qué se ha convertido mi vida diaria como mujer por culpa de la inmigración? ¿Es mi realidad, mi vida diaria, racista? ¿No tengo tanto derecho como cualquier otra persona de denunciar actos de violencia traumáticos, simplemente porque los cometen extranjeros o inmigrantes?
Para ser claros, no me he referido a los hombres en general, sino específicamente a hombres (a veces menores de edad) de origen inmigrante.
Ahora, y desde hace unos cuatro años, la forma en que vivo mi vida ha tenido que cambiar para vivir con esta inseguridad constante. Ahora vivo con un spray de pimienta en la puerta de casa, una pistola ‘taser’ y una pistola falsa, después de sufrir un intento de robo. Hemos puesto una cerradura adicional en la puerta de casa. Tenemos una cámara de seguridad en el piso. En el bolso llevo un segundo spray de pimienta; en el llavero, un mosquetón de bronce. Nunca entro en un edificio sin mirar antes a ambos lados de la calle, por si me está siguiendo un hombre. Nunca hago contacto visual, ya sabéis con quién. Cambio a la otra acera constantemente. Ya no salgo sola de casa después de las 9 de la noche. Ya no uso el transporte público por razones obvias. Tengo miedo cuando estoy sola en casa. Tengo miedo cuando salgo de casa. Ahora siempre tengo miedo.
No quiero este futuro para mis hijos que, por suerte, aún no están aquí. No entiendo a la gente que no ve que Francia se está convirtiendo en una cuna de inseguridad a causa de los inmigrantes. Inseguridad para las mujeres, pero también para los hombres.
Así que, por vuestro futuro y el de vuestros hijos, o el de vuestros futuros hijos: votad bien.”
Chavales, entrenad, haced dieta y cuidaos. O acabaréis siendo unos desgraciados y escombros sociales como esta gente que es incapaz de aceptar que los demás pueden mejorar su vida y su salud porque ellos no pueden.
En la sexta un día te dicen que hace falta mucha inmigración para poder pagar las pensiones para, al día siguiente, llamarte ultrasupremacista por querer tener muchos hijos y conservar tu cultura.
Debe ser que los niños blancos no pagarán pensiones.
@RevenRV Dice eso porque se ha normalizado este tipo de conductas.
Ahora, si a uno que robase, independientemente de su procedencia, se le cortase la mano, la fiera esta se lo piensa dos veces.
El primer paso es endurecer penas y que la gente tenga miedo de hacer el mal.
Mohamed el asesino ya había estado en prisión. No se le expulsó a Marruecos o no se ejecutó la orden de expulsión. Tenía atemorizado a todo el pueblo de Gata de Gorgos y acosaba sexualmente de forma reiterada a las mujeres de la localidad. Con impunidad total.
Y esa impunidad le llevó a asesinar a David por recriminarle que acosase a su mujer.
La vieja casta política ha callado sobre este crimen. La casta mediática, con excepciones, ha preferido ocultar la gravedad de este crimen y también la imagen del asesino. Son cómplices de esta situación y de que estos crímenes sean cada vez más frecuentes.
No vamos a dejar de señalarles.
El hijo de Nicolas Maduro, líder socialista venezolano, en el casino de Montecarlo y conduciendo un Ferrari bañado en oro. Así es el socialismo: pueblos hambrientos y dirigentes multimillonarios.