Abelardo De La Espriella puede ser el presidente de Colombia pero no será hoy ni nunca el mío. Lo aborrezco a él, a toda su gente, a su fraude y a su campaña sucia.
No obliguemos a nadie a dedicarnos su tiempo, no obliguemos a que nos respondan rápido, no obliguemos a cambiar. Las acciones tienen más valor cuando las hacen por propia iniciativa, no porque tú lo tienes que pedir.
Si de verdad queremos una Venezuela libre, no podemos aplaudir que caiga un dictador a punta de bombardeos. Nicolás Maduro fue un dictador y su caída alivia a millones, pero lo ocurrido no fue una liberación sino una intervención militar imperialista liderada por Donald Trump, que viola la soberanía y sienta un precedente peligrosísimo para toda la región. A Estados Unidos no le interesa la democracia: le interesan los recursos, y Venezuela concentra las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Cuba tiene un régimen más antiguo y está más empobrecida que Venezuela pero a USA nunca le ha interesado bombardearla, digo, “liberarla”.
Pobre Venezuela, su maldición es ser una tierra llena de riquezas que nadie ama y cuida, solo atrae ladrones y saqueadores.
¿Se dan cuenta cómo las cuentas uribistas celebran el bombardeo contra Venezuela y dicen que Colombia es la que sigue?
Ni un voto más al uribismo anti latinoamericano.