Previo al pozolazo de al rato, les comparto la entrevista que me concedió el Dr. Raúl Tortolero, líder del Consejo Nacional de Nueva Derecha...
¡Viva México, cabrones!
https://t.co/o9ZFCYm69m
🫵🏻 ENCUESTA -PRESIDENTE #2030
¿Quién representa mejor a la derecha en México de cara a 2030?
Muy interesante.
Vamos con @RicardoBSalinas#TíoRichie.
VOTEMOS
🫵🏻 RICARDO SALINAS PLIEGO, el "tío Richi", de entrada es MUCHO MEJOR OPCIÓN para presidente 2030 que los narcisos buenos para nada, las improvisaciones ambiciosas, y los narco-socialistas, y comunistas con el maquillaje corrido que hoy vemos.
@RicardoBSalinas#NuevaDerecha
#ContrarrevoluciónCultural
🫵🏻 HOY HICIMOS ORACIÓN con nuestra amiga diputada América Rangel @AmerangelLorenz, pidiendo a DIOS por ella, por la MH, por la paz México, por el Consejo de Nueva Derecha y por librarnos del narco-socialismo.
A quienes dicen que el gobernante debe ser laico y no dejarse guiar por su fe, les respondo con la verdad: esa es la gran mentira que muchos han creído por décadas.
Nos enseñaron que la religión debía quedar fuera del gobierno, como si la conciencia del creyente fuera un estorbo para la justicia. Nos hicieron creer que hablar de Dios en la vida pública era anticuado, divisivo o peligroso. Y así, poco a poco, nos robaron la voz, nos arrinconaron en lo privado, y le entregaron el poder a ideologías sin alma.
El Papa León XIII lo vio con claridad profética: “Separar la vida pública de la ley moral y divina es el origen de los males que afligen a las sociedades modernas.”
Y yo lo confirmo: un país sin Dios, sin verdad y sin valores eternos, está condenado a la confusión y a la ruina.
El laicismo no es neutralidad: es una trampa disfrazada de tolerancia, donde sólo se permite hablar a quien renuncie a sus principios. Pero si los católicos no pueden hablar desde su fe, ¿por qué los ideólogos sí pueden imponer sus agendas sin resistencia?
Nos acusan de querer imponer la fe, cuando en realidad lo que pedimos es que no nos la arranquen. No buscamos teocracias ni privilegios; buscamos libertad, verdad y justicia.
Es verdad: ser católico no garantiza ser buen gobernante. Pero la fe católica forma la conciencia, ordena el corazón y recuerda al poder que hay una Ley por encima de él.
Y eso, como enseñó León XIII, es lo que hace libre y digno al hombre.
Los católicos no podemos quedarnos callados. Cuando los hijos de la luz se retiran, los hijos de la mentira avanzan. Cuando los buenos se avergüenzan de su fe, los malos no se avergüenzan de su pecado.
No venimos a imponer.
Venimos a servir.
Venimos a recordar que la verdad no cambia, aunque el mundo entero le dé la espalda.
Hoy más que nunca, es tiempo de católicos valientes.
Es tiempo de gobernar con conciencia, no con cinismo.
Es tiempo de volver a Dios.
Y como diría León XIII: “Cuando la religión es despreciada por los gobernantes, la autoridad se debilita y los pueblos se corrompen.”
Por el bien de México, por el bien del mundo, levantemos la voz con fe, con razón y con amor a la patria.
Que nadie nos diga que creer es un estorbo.
Creer es nuestra mayor fuerza.
¡Viva México!
¡Juntos somos más fuertes!
Juntos por el Sueño Mexicano.