-Hay unas doncellas de palacio muy monas que le están revoloteando mientras anda por el jardín, le están enseñando unos jabones que han preparado especialmente para él.-
Eso siempre.~ Soy muy especial.
*Se echo sobre su regazo, sí, panza arriba y llevándose las zarpas tras la cabeza.*
Soy como una hermosa bola de nieve.~
Prrrr...
*Anda que no está a gusto, ronroneando con su príncipe. Echó la cabeza hacia atrás.*
Puede ser... ¡El verano no perdona!
*Y eso que allí hace frío*
-Qué suavecito es, menudo gustazo......-
Mmm...
-Se quejaría de que le subestime pero está muy a gusto.-
Oye, ¿no tienes calor con tanto pelo? ¿Necesitas que te cepille?
Es que olía a caramelos...
*Bueno, al menos, la princesa fue capaz de liberarle de un tirón. Moe es que estaba yendo a la desesperada.*
¡Uwaaw, puedo respirar!
*Sacude la cabeza y sus orejas flopean al viento.*
¡Pero ten cuidado que te vas a hacer daño!
—Esto pasa cuando Hugo se da la vuelta cinco minutos. Se acerca, intentando ayudarle a quitarse la pecera de la cabeza.—
¿Cómo te has metido aquí si quiera? Si es mucho más pequeña que tú Moe.
*Y empieza a restregar su mejilla contra la ajena.*
¿¡Cómo has estado!? ¡Espero que todo vaya bien! ¡Que te dejo de mirar un segundo y te metes en algún lío!