Hoy la capacidad de atención promedio ronda los 7–8 segundos. Menos que la de un pez dorado. Es un dato que debería alarmarnos. Elon Musk lo dijo sin rodeos: estamos creando una generación adicta a la gratificación rápida, con dificultades reales para: leer un libro completo, ver una película sin mirar el teléfono, sostener una idea compleja sin distraerse, pensar críticamente sin estímulo constante.
Y el problema no es TikTok. El problema es qué pasa cuando ese cerebro vota, decide, consume información política o dirige una empresa. Un cerebro entrenado para el impacto rápido: rechaza el matiz, se impacienta con la complejidad, confunde emoción con verdad, responde mejor al grito que al argumento
No estamos perdiendo atención.
Estamos cediéndola.
¿Qué tienen los zurdos con las banderas de Palestina? Vayan a vivir ahí para ver lo que se siente. Les aseguro que vuelven desesperados por hacerse de extrema derecha y votar a Milei.